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‘Trance’

Consagrado en Hollywood en virtud de los premios Óscar de ‘Slumdog Millionaire’, y aupado a la cima mediática por su trabajo en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Danny Boyle regresa a la senda del ‘thriller’ con ‘Trance’, película retorcida en torno a la obsesión y las trampas de la mente. Una propuesta guiada por el derroche visual característico del director y que tiene como punto de partida el robo de una obra del pintor aragonés Francisco de Goya. Se trata de un producto menor dentro de la filmografía de Boyle, pero ‘Trance’ cumple con eficacia su objetivo al mantener el interés del espectador, quien siente curiosidad por resolver un rompecabezas de ecos ‘hitchcocknianos’. Lástima que la respuesta y el proceso de búsqueda no resulten tan satisfactorios como se sugería en un principio. Falta audacia narrativa.

James McAvoy protagoniza 'Trance'
James McAvoy protagoniza ‘Trance’

Simon (James McAvoy) trabaja en una casa de subastas y planifica el robo del cotizado ‘Vuelo de brujas’, de Goya, con un grupo criminal. En pleno operativo, recibe un fuerte golpe en la cabeza y, una vez recuperado de la conmoción, no recuerda dónde escondió el cuadro. Por ello, el líder de la banda (Vincent Cassell) le lleva a la consulta de una experta en hipnosis (Rosario Dawson). El complejo vínculo entre paciente y terapeuta dificultará la situación.

Cartel español de 'Trance'
Cartel español de ‘Trance’

‘Trance’ tiene un inicio prometedor en el que se muestra la secuencia del robo del Goya, en el fondo un ‘macguffin’, el pretexto para dirigir la acción hacia los oscuros recovecos del subconsciente. El ‘thriller’, cuya intriga se entremezcla con un incipiente triángulo amoroso, incluye momentos de alucinación, detalles de puesta en escena (por ejemplo, en las sesiones de hipnosis) y explosiones de violencia que mitigan las deficiencias y trucos del desarrollo de la historia. En la última media hora se suceden constantes giros argumentales que, aunque algo tramposos, animan la función.

McAvoy se entrega a la causa alocada de Boyle y Cassel ofrece, en su línea, una sólida interpretación. No obstante, la mejor del trío protagonista es Dawson, en un rol de ‘femme fatale’ con el que regala un desnudo frontal que encandilará a sus (numerosos) seguidores.

Lo mejor: los arrebatos violentos y alucinados

Lo peor: que apenas profundice en la figura de Goya

Puntuación: 6/10.

‘El monje’

El mal atrae, aquello que se considera pecaminoso y sucio en la cultura de influencia cristiana en ocasiones guía nuestros instintos a no ser que la conciencia lo impida. ‘El monje’ alude a la lucha de un religioso por frenar sus impulsos ocultos. La película, una coproducción entre Francia y España, adapta la novela homónima de Matthew G. Lewis, una historia gótica en su día calificada de blasfema. Un drama con elementos de suspense sobre la pérdida de la virtud y la irrupción de lo carnal en un monasterio.

En la España del siglo XVIII, unos monjes capuchinos encuentran a las puertas del monasterio a un bebé abandonado al que llaman Ambrosio. Con el paso de los años, y debido a su inquebrantable fe y la fuerza de su oratoria, se convierte en el hermano más respetado, un líder espiritual. La situación cambiará cuando entre en la orden un misterioso novicio que cubre su rostro con una extraña máscara. Su presencia derrumbará las convicciones de Ambrosio, que sucumbirá a la tentación y al diablo.

‘El monje’, tercer trabajo en la interesante filmografía del director Dominik Moll (‘Harry, un amigo que os quiere’, ‘Lemming’), atrapa al espectador que se deje llevar con una narración sencilla y una atmósfera sugerente, en lo que influye la música de Alberto Iglesias. Vincent Cassel brilla en su interpretación del atormentado Ambrosio, secundado por el fallecido Jordi Dauder (en uno de sus últimos papeles), Déborah François, Sergi López y Geraldine Chaplin. Es una pena que el largometraje no vaya más allá en su exposición de las tentaciones mundanas, quizá porque lo que escandalizaba en el siglo XVIII no lo hace ahora.

Lo mejor: Vincent Cassel y la atmósfera del relato.

Lo peor: que algunos la consideren aburrida por defecto.

Puntuación: 6/10