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‘Gravity’

Las imágenes del espacio evocan belleza y también temor a lo desconocido, a la evidencia de la insignificancia humana ante la inmensa oscuridad del universo. Esa dualidad está presente en ‘Gravity’, película destinada a convertirse en un clásico inmediato en el ámbito de las odiseas espaciales. Siete años después de entusiasmar con ‘Hijos de los hombres’, el mexicano Alfonso Cuarón regala una obra en la que la trascendencia y la espectacularidad cohabitan en perfecta armonía. Todos sus elementos (dirección, aspectos técnicos, historia, actores) van enfocados a ofrecer una experiencia cinematográfica de primer orden. Impresionante.

Sandra Bullock, en un momento de 'Gravity'
Sandra Bullock, en un momento de ‘Gravity’

El hipnótico primer plano (el globo terráqueo) ya denota el potencial de ‘Gravity’, que narra las penurias de dos astronautas a raíz de que la basura espacial destruya su transbordador. El filme lleva al espectador a la gravedad cero y transmite la soledad que afrontan los personajes; provoca tensión, agobio e incluso escalofríos, sensaciones que llegan al límite cuando el horror se apodera del relato y la doctora Ryan Stone (Sandra Bullock) intuye la muerte. Cuarón demuestra inteligencia narrativa y alterna momentos de fondo reflexivo con brillantes secuencias de acción que atrapan por su poderío visual. La atmósfera envuelve en virtud de los efectos digitales, la fotografía, la banda sonora y un guión (escrito por Cuarón en alianza con su hijo Jonás) al que, eso sí, se le pueden reprochar ciertas licencias de su tramo final, única merma de una película que roza el sobresaliente.

Cartel español de 'Gravity'
Cartel español de ‘Gravity’

‘Gravity’, presentada en los festivales de Venecia y San Sebastián, atesora escenas de fuerte simbolismo, entre las que destaca la imagen que, a bordo de la ‘Soyuz’, remite al vientre materno. Sandra Bullock sorprende con su papel y desarma los prejuicios que la persiguen por defecto. George Clooney, con menos peso en la trama, derrocha carisma.

Lo mejor: las sensaciones que genera y cómo envuelve al espectador.

Lo peor: algunas licencias de guión del tramo final.

Puntuación: 9/10.

‘Tan fuerte, tan cerca’

Los atentados del 11-S cambiaron el mapa político internacional y sumieron a la población estadounidense en una crisis profunda que condicionó la pasada década en aquel país. El cine se ha acercado a esa fecha fatídica desde distintos prismas, ya sea para explicar qué ocurrió, honrar a héroes anónimos y fallecidos o mostrar las consecuencias de lo sucedido en las familias de las víctimas. ‘Tan fuerte, tan cerca’ emplea la intensa relación entre un padre y un hijo, rota para siempre por la barbarie terrorista, como recurso argumental para recordar la tragedia. Un planteamiento claramente enfocado hacia el drama y el sentimentalismo que se ha encontrado con el rechazo de parte de la crítica. La película de Stephen Daldry confunde emotividad con momentos lacrimógenos, en el fondo una estrategia para hacerse notar en la temporada de premios. Al filme se le pueden reprochar los citados excesos pero, aunque parezca paradójico, incluye un mensaje honesto sobre la vida y los vínculos entre seres queridos.

Oskar (Thomas Horn) es un niño de una notable capacidad intelectual con problemas para establecer relaciones afectivas y comprender las convenciones sociales. Solo se entiende con su padre (Tom Hanks), quien le propone juegos y actividades para hacer frente a sus temores. Por desgracia, el progenitor muere en el ataque a las Torres Gemelas. Un año después de la pérdida, Oskar encuentra entre las cosas de su padre una llave, a raíz de lo que emprenderá una búsqueda para saber qué puerta o caja abre y, sobre todo, mantener vivo su recuerdo. De forma paralela, el niño se distanciará de su madre (Sandra Bullock) y conocerá a un anciano (Max von Sydow) que no habla y solo se comunica mediante notas. Un hombre con el que le une el dolor.

‘Tan fuerte, tan cerca’ es una montaña rusa de emociones que conmoverá al espectador a no ser que este sea de piedra. Más allá de ciertos efectismos y tics de melodrama, se trata de un largometraje correcto (en el fondo, un producto menor) bien interpretado y dirigido. La película, basada en una novela Jonathan Safran Foer, fue nominada a dos premios Óscar, mejor filme y secundario (Von Sydow, estupendo).

Lo mejor: el mensaje y las interpretaciones.

Lo peor: el exceso de drama.

Puntuación: 6/10