Archivo de la etiqueta: Mejores películas de 2014

‘El francotirador’: la guerra como elección

La realidad estadounidense incluye una esencia patriótica y un amor a la bandera expresados en el respaldo social al ejército. La polémica acción exterior de su gobierno explica el recelo que, avivado según la ideología y condicionado por una idiosincrasia diferente, despiertan en otros territorios las películas de tono militarista. ‘El francotirador’ se refiere a la guerra como una elección a partir de las decisiones de Chris Kyle, un miembro de los SEAL que ha pasado a la historia por su letal eficacia y que mediante su trabajo busca servir a su país. El filme refleja la mirada distorsionada del protagonista, más cómodo en Iraq que en casa con su familia. Clint Eastwood ratifica su experiencia narrativa en una obra que, aunque menor dentro de su trayectoria, posee un interés cinéfilo que potencia su condición de drama bélico. La propuesta se limita a mostrar un sentimiento extendido en Estados Unidos; el hecho de que el espectador (siempre contrario a la violencia) no comparta la postura de Kyle no implica que haya adoctrinamiento. El relato manifiesta el impacto que provoca todo conflicto y remarca las líneas que no deben cruzarse.

Bradley Cooper protagoniza 'El francotirador' (Warner Bros.)
Bradley Cooper protagoniza ‘El francotirador’ (Warner Bros.)

La imagen de una mujer y un niño con una granada revela el carácter malsano de la guerra, secuencia que, sin llegar a su resolución en ese momento, conduce a una exposición de situaciones que ayudan a entender al personaje, con una vida determinada por una educación estricta, el ambiente sureño y el espíritu del ‘cowboy’. El conflicto surge del distanciamiento familiar provocado por su participación en sucesivos despliegues en tierra hostil, ámbito en el que Kyle, en la carrera militar por su indignación ante la barbarie terrorista contra Estados Unidos, se convierte en una leyenda.

Eastwood depura la narración y elimina los aspectos accesorios por medio de elipsis, de forma que solo ofrece escenas que contribuyen a la evolución de Kyle o hacen avanzar las tramas. La historia se dilata, efecto minimizado por la tensión vinculada al frío y preciso cometido del francotirador y a la fuerza de los detalles que retratan la obsesión que arrastra. El significado emocional de la última misión se desarrolla después en un tramo final donde la perspectiva de la guerra condiciona su percepción de lo cotidiano. Su apoyo al colectivo de veteranos se entiende como otra manera de ayudar desde el hogar.

Cartel español de 'El francotirador' (Warner Bros.)
Cartel español de ‘El francotirador’ (Warner Bros.)

Bradley Cooper, actor en continuo crecimiento interpretativo, convence en un perfil cerrado y complejo. El dolor de Sienna Miller representa las consecuencias dramáticas de la actitud de Kyle. ‘El francotirador’ fue una de las grandes derrotadas de los Óscar de 2015 al obtener un premio (mejor edición de sonido) de seis candidaturas.

Lo mejor: la narración de Eastwood y los detalles que retratan la obsesión de Kyle.

Lo peor: los prejuicios por la temática.

Puntuación: 7/10 (buena).

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‘Birdman’: las frustraciones del espectáculo

Hay personajes que trascienden la imagen del actor y condicionan su trayectoria posterior; el público no cambia de percepción e identifica al intérprete, que en consecuencia tiene dificultades para evolucionar, con el mismo tipo de papel. La reflexión determina el planteamiento de ‘Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)’, película que refleja la reconversión estilística de Alejandro González Iñárritu, director asociado a las historias cruzadas por su etapa junto al guionista Guillermo Arriaga. El cine siempre ha explorado las miserias y frustraciones del mundo del espectáculo, si bien el mexicano logra aproximarse al tema con originalidad a través del fascinante desarrollo y del carácter dual del protagonista. La destreza narrativa de González Iñárritu, manifestada en el uso simulado de un único plano secuencia, la inteligencia del guión (definido por un cruel discurso) y el trabajo del reparto encabezado por Michael Keaton explican que la propuesta perdure en la memoria cinéfila.

Michael Keaton protagoniza 'Birdman' (FOX)
Michael Keaton protagoniza ‘Birdman’ (FOX)

El contexto queda expresado al comienzo en el camerino. Riggan Thompson escucha una voz interior que refleja la frustración y la rabia contenida por el fracaso. El actor, que en el pasado logró el éxito al encarnar al héroe Birdman, vive una etapa de decadencia que intenta superar con la adaptación en Broadway de una obra de Raymond Carver, arriesgado proyecto concebido como su última oportunidad artística. La historia, despojada de cualquier ‘glamour’, transcurre detrás del escenario y envuelve al público en los ensayos y preparativos de una producción problemática mientras la desesperación de Riggan va en aumento.

Los detalles cómicos confieren al filme cierto tono de sátira en torno al negocio vinculado a la escena. ‘Birdman’ se burla de las excentricidades e inseguridades de los intérpretes, ataca al ego sin límite de algunos críticos, retrata el pobre perfil periodístico e incluso cuestiona el criterio del público, influenciado por la fuerza de la imagen y de los fenómenos virales de Internet. En segundo término, el largometraje critica que Hollywood base su dinámica habitual en el cine de superhéroes. Estas ideas se potencian con los atractivos matices de los diálogos.

Cartel español de 'Birdman' (FOX)
Cartel español de ‘Birdman’ (FOX)

La presencia latente de la conciencia de Birdman deriva en una catarsis que certifica el trastorno de Riggan. No obstante, a través de un final simbólico y abierto a la interpretación, González Iñárritu deja que cada uno decida si los hechos de reminiscencias fantásticas son reales o responden a alucinaciones. La película brilla, aunque los giros argumentales del último tramo, al considerarse a priori el clímax, pueden desconcertar cuando el relato continúa.

Resulta inevitable establecer paralelismos entre el protagonista y la propia situación de Keaton, el primer Batman cinematográfico. El actor, cuya carrera se había resentido, renace y transmite rabia o frustración según el caso. El reparto en su conjunto, espléndido, ofrece su mejor versión. Destacan las aportaciones del también recuperado Edward Norton y de Emma Stone.

Lo mejor: la destreza narrativa de González Iñárritu y el trabajo del reparto.

Lo peor: los amagos de desenlace del tramo final pueden desorientar al espectador.

Puntuación: 9/10.

‘Boyhood’: el triste y hermoso paso del tiempo


Richard Linklater, ejemplo de cineasta de alma independiente, ya mostró su inquietud por retratar cómo el inexorable paso del tiempo modula la perspectiva de las personas en la trilogía iniciada con ‘Antes de amanecer’. En un ejercicio de realismo cinematográfico, Linklater expone en ‘Boyhood. Momentos de una vida’ el tránsito de la infancia a la juventud mediante una historia que abarca 12 años en la vida del protagonista (Mason). Ese periodo se corresponde con el tiempo de rodaje de la película, aspecto que, determinado por la continuidad del equipo artístico en todo el proceso, evidencia a su vez el gusto del autor por la experimentación. El planteamiento formal apasiona por defecto al aficionado, que se encuentra ante uno de los títulos de 2014. Con la sencillez del cine verdadero, la obra refleja la vida misma y cómo esta se transforma a lo largo de una década, discurso que implica al espectador al aludir a circunstancias inherentes a su realidad.

Lorelei Linklater, Ethan Hawke y Ellar Coltrane, en 'Boyhood' (Universal)
Lorelei Linklater, Ethan Hawke y Ellar Coltrane, en ‘Boyhood’ (Universal)

La narración modélica y la coherencia del conjunto explican que las transiciones, relativas a las distintas etapas en la vida de Mason, se integren de forma natural en el relato sin que disminuya el interés. Con la habilidad de los directores ‘invisibles’, Linklater deja que la historia fluya y que solo hablen los personajes. La infancia de Mason revela que la actitud y las decisiones de los padres, en ocasiones erróneas, condicionan la realidad de los niños a través de separaciones, tutelas en fines de semana, nuevas parejas o mudanzas. Conforme transcurren los años, Mason y su hermana adquieren mayor autonomía y reflexionan sobre las preocupaciones propias de su edad mientras toman conciencia del futuro.

Cartel español de 'Boyhood. Momentos de una vida'
Cartel español de ‘Boyhood. Momentos de una vida’

Los detalles políticos, justificados por el activismo del padre y centrados en la invasión de Irak o en las figuras de George Bush Jr. y de Barack Obama, sirven de contexto histórico al igual que las referencias a las películas populares de cada momento. La principal virtud del desarrollo reside en su tono equilibrado y en la ausencia de tópicos: ‘Boyhood’ explora temas reconocibles, si bien el guión no los adultera por medio del énfasis o de los excesos trágicos, de manera que los hechos simplemente ocurren. El tramo final condensa la belleza de la propuesta en la reacción de la madre cuando Mason, su hijo pequeño, abandona el hogar y en una última escena que reformula la filosofía del ‘carpe diem’. Los momentos nos envuelven.

La evolución de los personajes se suma a los cambios físicos de los intérpretes, acentuados en los casos de Ellar Coltrane y de Lorelei Linklater, hija del director. Ethan Hawke, colaborador habitual de Linklater, y Patricia Arquette aportan su solvencia para interpretar a los padres.

Lo mejor: la sencillez y la belleza del planteamiento y del discurso, así como el propio desarrollo del relato.

Lo peor: el relato fluye, aunque la duración (165 minutos) resulta excesiva.

Puntuación: 9/10.