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‘Más allá de la muerte’

Christina Ricci, con Liam Neeson al fondo, en 'Más allá de la muerte'
Christina Ricci, con Liam Neeson al fondo, en ‘Más allá de la muerte’

La incertidumbre ante el final de nuestros días, un temor inherente al hombre, siempre ha dado juego en el cine. ‘Más allá de la muerte’, debut en el largo de la polaca Agnieszka Wojtowicz-Vosloo, se aproxima a la temática mediante las formas del ‘thriller’ psicológico y el terror para ofrecer una variante macabra del carpe diem y el espíritu del ‘hakuna matata’: hay que aprovechar la vida antes de que sea tarde. La película, de 2009, no se estrenó en las salas españolas (sí se proyectó en el Festival de Sitges de 2010) pese a contar con Christina Ricci y Liam Neeson en su reparto y, con retraso, fue directa al mercado del  DVD y las plataformas de vídeo bajo demanda. Merece la pena rescatar este filme del olvido (‘After Life’ es su título en inglés), ya que se agradece el intento de la directoria de alejarse de lo rutinario, como denotan ciertos detalles y simbolismos de la puesta en escena. Aun con sus trucos y efectismos, entretiene.

Anna (Ricci) es una joven en crisis que, tras discutir con su novio por un malentendido, sufre un accidente de tráfico. Se despierta en la camilla de una funeraria, y Eliot (Liam Neeson), el propietario, le informa de que está muerta. En ese proceso de tránsito debe prepararse para su entierro, pero Anna duda de que haya fallecido realmente y se resistirá a su confinamiento en la funeraria.

Cartel de 'Más allá de la muerte'
Cartel de ‘Más allá de la muerte’

Sin ser algo novedoso (la serie ‘A dos metros bajo tierra’ ya planteó, aunque con otro tono, situaciones similares), las conversaciones entre Anna y el responsable de la funeraria, con un don para hablar con los difuntos, centran el interés del relato. Eliot quiere que Anna, en vísperas de su entierro, acepte su muerte y, a raíz de las reticencias de la mujer, afirma estar cansado de que los fallecidos se enfaden con él por haber desaprovechado su vida. El retrato de Eliot es uno de los atractivos de ‘Más allá de la muerte’, obra que apuesta por la ambigüedad para atrapar al público: los interrogantes residen en las verdaderas intenciones de Eliot y en si Anna está muerta o no. Hay pistas y también posibles interpretaciones.

‘Más allá de la muerte’ alude a la necesidad de desterrar los miedos que atenazan nuestras vidas, mensaje evidenciado de forma cruda, si bien se echa en falta más osadía y sordidez. El filme acierta en la ambientación y, en el lado contrario, cae en los clichés. Christina Ricci, idónea para los registros enfermizos, peca de irregular, pero se entrega con un papel que (atención para sus seguidores) incluye varios desnudos y una fuerte carga erótica. Por su parte, Liam Neeson demuestra su habitual solvencia. Menos suerte tiene Justin Long, el novio de Anna en la pantalla, por culpa del guión.

Lo mejor: Liam Neeson, algunos detalles de la puesta en escena y la extraña sensualidad de Ricci.

Lo peor: el personaje de Justin Long y que el filme sucumba a las convenciones.

Puntuación: 6/10.

‘Ira de titanes’

Se le puede acusar de una cierta falta de carisma, pero Sam Worthington goza del respaldo de Hollywood, como lo evidencia el hecho de que se ha convertido en un actor habitual de las superproducciones. El australiano vuelve a encarnar al héroe mitológico Perseo en ‘Ira de titanes’, una secuela digna que cae en los mismos errores de su predecesora, si bien este espectáculo de aventuras y acción ofrece un entretenimiento liviano (y pasajero) al espectador.

Una década después de que acabara con el monstruoso Kraken, Perseo, un semidios hijo de Zeus, lleva una vida tranquila y se dedica a la pesca y a cuidar de su hijo. Sin embargo, no corren buenos tiempos en el Olimpo, ya que la falta de fe de los mortales ha debilitado a los dioses. Una situación que aprovechan Hades, dios del averno, y Ares, de la guerra, para capturar a Zeus con objeto de entregarlo a Crono, un poderoso titán que se encuentra aletargado y recluido en las profundidades del inframundo. Cuando Crono se nutra de la fuerza de Zeus, en la Tierra se desatará el caos. Perseo luchará para evitarlo con la ayuda de la reina Andrómeda y de Agenor, semidios hijo de Poseidón.

‘Ira de titanes’ (rodada en Canarias y con la música del turolense Javier Navarrete), representa lo que Hollywood entiende erróneamente por cine épico. La historia no tiene profundidad alguna y se desarrolla como si se tratase de un videojuego (Perseo supera distintas fases para enfrentarse al villano en la pantalla final). Un hilo narrativo pobre plagado de diálogos previsibles que el espectador conoce antes de que los pronuncien los personajes. Asimismo, al espectador le invadirá una sensación de frustración en el desenlace, como ocurrió con ‘Furia de titanes (quien haya visto la primera parte sabrá el por qué).

A pesar de esas deficiencias, ‘Ira de titanes’ logra el aprobado gracias al competente apartado visual, con buenos efectos digitales, y a la dirección de Jonathan Liebesman. El punto fuerte de la película reside en los secundarios de lujo: Liam Neeson (Zeus), Ralph Fiennes (Hades) y Bill Nighy (Hefesto), quienes disfrutan con unos papeles claramente alimenticios (es decir, lo importante es el cheque).

Lo mejor: el envoltorio visual y los secundarios.

Lo peor: la historia, muy pobre.

Puntuación: 5/10

‘Infierno blanco’

Como el buen vino, con el paso de los años Liam Neeson gana en carácter y presencia delante de la pantalla. Por eso era el actor idóneo para protagonizar ‘Infierno blanco’, filme que muestra a unos hombres que luchan por la supervivencia en un entorno hostil. A priori, puede parecer un producto al uso, pero la película engaña (para bien) y la historia de esos personajes sometidos a circunstancias extremas permite reflexionar sobre el destino, la vida y la muerte. Una grata sorpresa.

Neeson interpreta a Ottway, un hombre roto de dolor por la muerte de su mujer. Trabaja como cazador furtivo contratado por una petrolera para librar de lobos los aledaños de las instalaciones. En un viaje con otros empleados, el avión se estrella en un remoto y nevado paraje de Alaska. Mueren la mayoría de ocupantes, excepto siete personas. Ottway se erigirá en el líder del grupo para intentar sobrevivir ante la amenaza de una hambrienta manada de lobos.

‘Infierno blanco’, basada en un relato corto del coguionista Ian Mackenzie Jeffers, sumerge al espectador en la gélida odisea, expuesta en toda su crudeza por la dirección de Joe Carnahan, (alejado del estilo gamberro de ‘Ases calientes’), un logro que no sería tal sin la espléndida fotografía de Masanobu Takayanagi. El público siente el frío y el miedo, al igual que los sufridos protagonistas. Por ejemplo, en escenas como las de la hoguera se presiente que la muerte acecha al otro lado, en la oscuridad. Habrá a quienes no les guste, por reiterativo, el tono existencial del largometraje, si bien ahí reside su valor añadido. Cine comercial del bueno.

Lo mejor: Liam Neeson, la fotografía y el tono de la película.

Lo peor: que el público la considere una del montón.

Puntuación: 7/10.