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‘Enemy’, la dualidad del ser humano

En la psicología, el concepto del doble permite estimulantes reflexiones porque su posibilidad atrae y aterroriza a partes iguales. Denis Villeneuve explora esa idea en ‘Enemy’, adaptación libre de ‘El hombre duplicado’, novela de José Saramago que a pesar de su significativo potencial cinematográfico ha tardado en llegar a la pantalla, quizá por la complejidad que entraña el autor. La atmósfera turbia y el simbolismo de sus imágenes explican la fascinación que despierta en el espectador receptivo este extraño ‘thriller’ en torno a la dualidad del ser humano. Abierto a interpretaciones, el filme, coproducido entre Canadá y España y presentado en los festivales de San Sebastián y Sitges, apunta a convertirse en un título de culto para los aficionados a las películas que abordan los conflictos de identidad.

Jake Gyllenhaal, por partida doble en 'Enemy' (Alfa Pictures)
Jake Gyllenhaal, por partida doble en ‘Enemy’ (Alfa Pictures)

‘Enemy’ muestra cómo el descubrimiento de una persona idéntica puede dinamitar la existencia. Adam, un profesor de Historia hundido en una rutina gris, se obsesiona con Anthony, un actor, debido a su sorprendente parecido físico y empieza a investigarle. La decisión de llamarle a casa afectará a la vida de ambos. Villeneuve, autor de ‘Incendies’ o ‘Prisioneros’, desarrolla el interés malsano entre los personajes y enfatiza su carácter antagónico. Adam es un hombre nervioso y débil, mientras que Anthony se muestra seguro de sí mismo y deja entrever un fondo violento.

Cartel español de 'Enemy' (Alfa Pictures)
Cartel español de ‘Enemy’ (Alfa Pictures)

La propuesta sumerge en un ambiente de pesadilla, aspecto realzado por la oscura fotografía, el uso de la música, los momentos oníricos (¿qué representan las arañas?) y las relaciones de los personajes, incluidas las parejas de Adam y Anthony. El tono perturbador del relato se manifiesta en la intensidad de los encuentros de los protagonistas o en las imágenes donde Anthony cubre su rostro bajo un casco de moto, así como en los planos aéreos de la ciudad. Ciertos detalles aumentan la intriga e invitan a pensar en distintas teorías sobre lo que ocurre, algo que nunca revela la trama, que se cierra con un desenlace destinado a la controversia.

Jake Gyllenhaal, en una meritoria doble actuación, corrobora que ha alcanzado la madurez interpretativa. Sarah Gadon, cuyo registro aúna fragilidad y afán de control, Mélanie Laurent e Isabella Rossellini, en una breve colaboración, completan el reparto.

Lo mejor: la atmósfera turbia, la dirección de Villeneuve y Jake Gyllenhaal.

Lo peor: la falta de explicaciones potencia el efecto hipnótico de la historia, pero a la vez puede alejar de la misma a parte del público.

Puntuación: 8/10.

‘Joven y bonita’: la sexualidad de una adolescente

Las inquietudes de la adolescencia se condensan en la búsqueda personal y en el descubrimiento de la sexualidad. En ‘Joven y bonita’, François Ozon, autor de ‘En la casa’ o de ‘Swimming Pool’, se aproxima a la temática a partir de la historia de una menor que, en el proceso de experimentación, decide prostituirse. El mérito de la película, presentada en los festivales de Cannes y San Sebastián, reside en que ahuyenta el morbo fácil, por lo que no se trata de otro retrato de una ‘lolita’. Lejos del discurso moral, Ozon solo pretende exponer cómo decide vivir el sexo la protagonista, y lo hace mediante una cuidada narrativa potenciada por el simbolismo de las estaciones del año que rigen su estructura y de las canciones alusivas al proceso interior del personaje. El director ofrece un cine de sensaciones realzado por el trabajo de Marine Vacth, actriz de cautivadora belleza.

Marine Vacth protagoniza 'Joven y bonita' (Golem)
Marine Vacth protagoniza ‘Joven y bonita’ (Golem)

El relato comienza con un verano en la playa en el que se hace evidente la lejanía de Isabelle con su familia. No habla, salvo con su hermano pequeño, y se escapa de casa a escondidas para intimar con un chico. Las vacaciones marcan su despertar sexual al suponer la pérdida de la virginidad (Ozon plasma con brillantez su paso de niña a mujer) y revelan su actitud hacia ese aspecto. Asusta la frialdad con la que después entra en el mundo de la prostitución de lujo, al igual que su desenvoltura para llevar una vida oculta. Resulta significativo atender a las relaciones de Isabelle con sus clientes, con una madre primero ciega y luego horrorizada ante la situación, y con un hermano en cuya mente bulle la curiosidad hacia el sexo.

Cartel español del drama 'Joven y bonita' (Golem)
Cartel español del drama ‘Joven y bonita’ (Golem)

El desarrollo transmite realismo y la trama sigue unos pasos lógicos que no se interpretan como tópicos, reflejo de la hábil exposición de Ozon, quien sabe cuándo ser sutil, sensual o descarnado. La importancia de ‘Joven y bonita’ no está en lo que cuenta, sino en el cómo, en las reacciones de los personajes y en la dirección, con momentos de resonancias poéticas (por ejemplo, los planos que muestran a Isabelle por el pasillo del hotel rumbo a la habitación donde tiene sus citas). La historia cambia al llegar el invierno porque la Policía y su entorno descubren el trabajo de la chica, un periodo clave para comprenderla, tanto como su encuentro con Charlotte Rampling en un final abierto a interpretaciones (¿acaso la mujer representa a una Isabelle madura?).

Vacth afronta con sorprendente naturalidad un papel espinoso. Sus miradas hablan por sí mismas y evidencian los sentimientos de una joven inmersa en la distancia emocional.

Lo mejor: el talento narrativo de Ozon y la actuación de Marine Vacth.

Lo peor: la falta de novedad que entraña la historia.

Puntuación: 7/10.

‘Lo imposible’

En ‘El orfanato’, Juan Antonio Bayona demostró su pericia narrativa para atrapar al espectador, una habilidad que vuelve a poner de manifiesto y lleva a un mayor nivel en ‘Lo imposible’, historia de fuerte poso dramático sobre el ‘tsunami’ que arrasó el continente asiático en 2004. Una ambiciosa propuesta española, presentanda en los festivales de San Sebastián y Sitges y acompañada de una masiva campaña de promoción, que no tiene nada que envidiar a las superproducciones de Hollywood en lo que a espectacularidad, factura técnica y capacidad de emoción se refiere.

El filme, inspirado en lo que le ocurrió a una familia española en aquella tragedia y rodado en inglés y con estrellas anglosajonas con vistas al mercado internacional, ofrece una intensa experiencia al público, partícipe de la angustia y el sufrimiento de los personajes. Incluye momentos que erizan el vello y que sobrecogen, pero redunda en el exceso melodramático, abusa de lo lacrimógeno y, en cierto sentido, manipula, elementos que le restan autenticidad. Aun valorando su calidad, ‘Lo imposible’ genera sensaciones contrapuestas, síntoma de que se guía por las virtufes y defectos del drama enmarcado en el cine de catástrofes.

J. A. Bayona, apoyado en un guion de su colaborador Sergio G. Sánchez, sumerge al espectador en un viaje emocional alusivo a las penurias que vivió la familia protagonista en su lucha por el reencuentro después de que el ‘tsunami’ engullera Tailandia. La película refleja con brillantez el horror de la devastación en una primera parte centrada en la supervivencia y en la que los sobresalientes efectos visuales y el apartado técnico juegan un papel determinante. El largometraje acierta al mostrar el carácter imprevisible de las tragedias, que pueden afectar a cualquiera. Una tesitura en la que el hombre queda a merced de la suerte. Mediado el metraje, ‘Lo imposible’ transita por el sendero del melodrama ya más convencional. Por esa combinación de drama y espectáculo, se ha comentado que el estilo de Bayona recuerda al de Steven Spielberg. Comparaciones aparte, la producción evidencia que el catalán sabe dirigir y mantener la tensión.

Como se ha indicado, ‘Lo imposible’ tiene picos de gran intensidad, si bien cae en el énfasis (palpable en el uso de la banda sonora), recurso que hace que surjan las dudas en torno a la honestidad de la película. En cuanto al reparto, las estrellas Ewan McGregor y Naomi Watts encabezan los créditos, si bien el verdadero protagonista es Tom Holland, el hijo mayor de la familia protagonista, quien lleva sin problemas el peso de la narración.

Lo mejor: su capacidad de emocionar y la impecable factura técnica.

Lo peor: las dudas respecto a su honestidad por culpa de los excesos melodramáticos.

Puntuación: 7/10.

‘Miss Bala’

El narcotráfico y la violencia sacuden México, con la consiguiente inseguridad ciudadana. Los tentáculos del crimen organizado corrompen no solo los estamentos de poder, sino también los propios sueños personales, como denuncia ‘Miss Bala’, promocionada como la ‘Gomorra’ mexicana. La película de Gerardo Naranjo, vibrante y llena de fuerza, sacude al espectador con la desalentadora realidad del país norteamericano (los rótulos de los títulos de créditos son rotundos) mientras se identifica con la protagonista y sufre sus penurias. El filme, nominado al Goya en la categoría de cine iberoamericano, pasó, sin dejar indiferente, por festivales como Cannes, San Sebastián o Gijón.

Fotograma de la película 'Miss Bala'Laura Guerrero (Stephanie Sigman) tiene una ilusión: convertirse en una reina de la belleza de la Baja California. Tras una matanza indiscriminada en una discoteca, suceso en el que secuestran a su amiga, Laura cae en las redes de una banda de la droga y se verá obligada a realizar una serie de trabajos como cortesana y mensajera. En esa peligrosa situación, poco importará ya que el cartel le ayude a ser coronada Miss.

Póster oficial de Miss Bala‘Miss Bala’, rodada con nervio y oficio por Naranjo, sobresale por la notable actuación de Sigman y por sus escenas poderosas (las de la discoteca o las del certamen de belleza, con una tremenda carga de violencia implícita). En el lado opuesto de la balanza, le sobra metraje y algunos pasajes de la historia, tan rebuscados, pueden resultar inverosímiles, aunque ya se sabe que, por desgracia, la realidad supera a la ficción.

Lo mejor: la fuerza de la propuesta.

Lo peor: algunos pasajes pueden resultar inverosímiles.

Puntuación: 6,5/10.