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‘Carmina o revienta’

Paco León es uno de los rostros populares de la pequeña pantalla gracias a la serie ‘Aída’, guiada por un humor tan básico como criticable. El actor ha sorprendido con su debut en la dirección cinematográfica, ‘Carmina o revienta’, una comedia sobre la picaresca que juega con el costumbrismo andaluz, el absurdo y los elementos del documental. La película se apoya en el talento cómico de Carmina Barrios, protagonista y madre de León, quien también ‘recluta’ a su hermana María. El filme ha dado de que hablar, y no solo por su frescura y originalidad narrativa. León ha apostado por un novedoso marco de exhibición: estreno en salas, lanzamiento en DVD y proyección previo pago a través de Internet y televisión a la carta, todo de forma simultánea. Su estrategia ha abierto un interesante (y necesario) debate en el seno de la industria, no exento de cierto recelo por parte de algunos, en un momento en el que el sector agoniza víctima de la fuga de espectadores. Está por ver si la osadía de León al saltarse los cauces habituales se plasma en una tendencia.

Fotograma de 'Carmina o revienta'El largometraje sigue los pasos de Carmina, una mujer que intenta salir adelante en tiempos difíciles después de que hayan robado varias veces los jamones del local que regenta en Sevilla. El espectador se percatará de que Carmina tiene una filosofía de la vida bastante particular mientras conoce a las personas de su entorno, como su hija y su marido.

‘Carmina o revienta’, la película más mediática del Festival de Málaga (certamen en el que ganó los premios a la mejor actriz, el del público y el del jurado), incluye momentos descacharrantes que, por su condición escatológica y absurda, pueden desconcertar a parte del público. Se trata de una comedia pequeña, simpática y curiosa que muestra a Paco León como un autor con discurso humorístico propio.

Lo mejor: el desparpajo de Carmina Barrios.

Lo peor: su particular sentido del humor puede dejar frío a algunos.

Puntuación: 6/10.

‘La suerte en tus manos’

El cine argentino tiene un hueco asegurado en la cartelera española, puesto que sus historias cuentan con un público fiel. Las obras de Daniel Burman, considerado el Woody Allen de aquel país, han despertado interés por su exploración de las relaciones familiares y la búsqueda de la identidad. Burman regresa con ‘La suerte en tus manos’, una película menor en comparación con las anteriores. Un filme agradable pero irregular que tiene como principal aliciente el protagonismo del cantante Jorge Drexler, convincente en su debut interpretativo.

Fotograma de 'La suerte en tus manos'Uriel (Drexler) es un cuarentón lleno de dudas, divorciado y con dos hijos. Dirige la empresa familiar, pero lo que de verdad le llena es jugar al póquer, una forma de aliviar su peculiar crisis. Habla con su médico como si fuera un confidente, verborrea incluida, y está decidido a hacerse la vasectomía para disfrutar del sexo y no correr riesgos posteriores. Su rutina cambia al reencontrarse con Gloria (Valeria Bertucceli), una novia de la juventud que se recupera de un mal trago sentimental. Uriel y Gloria empiezan a salir, y lo hacen poco a poco, sin correr a la cama; una forma de no estropear la relación. Uriel no quiere cometer errores del pasado en esa segunda oportunidad.

Cartel de la argentina 'La suerte en tus manos'‘La suerte en tus manos’, presentada en la sección oficial del Festival de Málaga, destaca por destellos de sensibilidad que evidencian que detrás de la cámara hay un autor. Lo malo es que la trama resulta demasiado sencilla y pronto se deja llevar por el azúcar y la previsibilidad. Burman tampoco acierta en el desarrollo narrativo, con situaciones alargadas y otras que no terminan de explicarse (el montaje del final puede descolocar a más de un espectador). Una comedia tan correcta como menor.

Lo mejor: Jorge Drexler, en un convincente debut, y su verborrea con el médico.

Lo peor: una historia demasiado simple y un desarrollo erróneo.

Puntuación: 5,5/10.

‘La senda’

El cine español tiene más variedad de lo que puede parecer a simple vista. El bombo mediático rodea siempre a los mismos autores, y otras producciones modestas pasan, desafortunadamente, desapercibidas. En cierto modo, se encuentran en el lado invisible de la industria nacional. ‘La senda’, primer largometraje de Miguel Ángel Toledo, encaja en esta descripción. Es una pequeña pieza de suspense con toques de autor que constituye una grata sorpresa. La atmósfera, el tono inquietante de la historia (en todo momento se transmite la sensación de que algo va mal) y la actuación de Gustavo Salmerón hacen olvidar la evidente falta de medios de la propuesta. El filme, que cuenta con un guion escrito por Toledo y el consagrado Juan Carlos Fresnadillo, se presentó en la sección Zonazine del Festival de Málaga.

Película La sendaRaúl (Salmerón) se traslada con su familia a una aislada cabaña para pasar la Navidad. Un intento por salvar lo que queda de matrimonio y estrechar lazos con su hijo, quien le ve con indiferencia e, incluso, temor. La presencia habitual de un joven lugareño que hace buenas migas con la mujer (Irene Visedo) y el niño despertará la hostilidad de Raúl y alimentará sus sospechas de infidelidad. Entonces llegarán las pesadillas y las visiones malsanas.

Cartel de la película 'La senda'‘La senda’ tiene interesantes detalles de puesta en escena que representan los sentimientos del desquiciado protagonista, así como logrados golpes de humor negro. Lo malo es que pierde fuerza a partir del tercer acto debido a su previsibilidad. Se trata de una de esas películas que requieren la mirada cómplice del espectador (consciente de que está ante una obra menor) para saber apreciar sus guiños.

Lo mejor: la atmósfera enfermiza, los detalles de puesta en escena y Gustavo Salmerón.

Lo peor: la previsibilidad que envuelve a la historia en su parte final.

Puntuación: 7/10.

‘Miel de naranjas’

Las películas de la Guerra Civil y la posguerra constituyen un subgénero propio dentro del cine español. Algo lógico al tratarse de un periodo histórico lleno de sombras que no debe olvidarse y ante el que es necesario reflexionar. Los proyectos de este tipo suelen llevar aparejada cierta carga de polémica, inevitable cuando entra en juego la ideología, y más en un pasado tan espinoso. El problema reside en que a menudo se cae en la parcialidad y el maniqueísmo, elementos que sortea ‘Miel de naranjas’, última obra de Imanol Uribe. El director ofrece un relato de amor, represión y lucha clandestina de notable factura y acertado reparto que sin embargo se ve lastrado por un argumento predecible a pesar de las sorpresas de la trama. Uribe obtuvo el premio a la mejor dirección en el Festival de Málaga, donde se presentó en la sección oficial. El filme también ganó la biznaga de plata al mejor guionista novel (para Remedios Crespo) y una mención especial por la actuación de Ángela Molina, en un papel pequeño pero brillante.

Fotograma de 'Miel de naranjas'La historia se desarrolla en la Andalucía de los años 50, década en la que el régimen franquista continuaba con la brutal represión. Enrique (Iban Garate, actor procedente de la televisión vasca y hasta ahora centrado en producciones rodadas en euskera) realiza el servicio militar en un juzgado y trabaja a las órdenes de don Eladio (Karra Elejalde), hombre con peso en el ejército. Se da la circunstancia de que Eladio es el paternalista tío de Carmen (Blanca Suárez), la novia de Enrique. La impotencia de no poder evitar las injusticias y los fusilamientos indiscriminados afectará al ánimo de Enrique, quien decidirá entrar en acción y formar parte de la resistencia. Un cometido que pondrá su vida en peligro.

Póster Miel de naranjas‘Miel de naranjas’ sobresale por su cuidada ambientación; se nota la solvencia de la producción, en la que está detrás Enrique González Macho, presidente de la Academia (con ‘cameo’ incluido). Uribe evidencia su oficio en cada escena y el reparto (con Elejalde y Carlos Santos a la cabeza) cumple sobradamente en una película tan correcta como poco sorprendente. Hay momentos en los que no emociona.

Lo mejor: la cuidada ambientación y la dirección de Uribe.

Lo peor: pertenece a un subgénero algo desgastado y foco permanente de polémica.

Puntuación: 6/10.

‘Los niños salvajes’ (‘Els nens salvatges’)

Los problemas de la adolescencia no resultan desconocidos para el cine; al contrario. ‘Los niños salvajes’ (‘Els nens salvatges’ es su título original en catalán) se suma a la lista de producciones sobre una temática a la que, en el fondo, no aporta demasiada novedad. Sin embargo, se trata de un largometraje honesto, bien dirigido e interpretado que refleja con realismo la desorientación que sufre parte de la juventud española. La obra de Patricia Ferreira fue la triunfadora del Festival de Málaga y obtuvo el premio gordo, la Biznaga de Plata a la mejor película, un reconocimiento quizá excesivo, aunque encaja con lo apuntado en las quinielas de la sección oficial. También consiguió los galardones en la categoría de guion, actriz de reparto (Aina Clotet) y actor de reparto (Àlex Monner, compartido con Álvaro Cervantes, de ‘El sexo de los ángeles’).

Fotograma de 'Els nens salvatges'‘Los niños salvajes’ muestra la vida de tres jóvenes, residentes en Cataluña, con un nexo en común: la falta de comunicación con su entorno. En el instituto, Àlex (Monner) tiene fama de conflictivo. Le gusta pintar grafitis, dibujos en los que evidencia talento. Su problema reside en que no cree en sí mismo, y tampoco ayuda la tensa relación con sus padres, agobiados por las penurias del negocio familiar, un bar. Gabi (Albert Baró) es buen estudiante y entrena a ‘kickboxing’. No queda claro si disfruta con ese deporte o lo practica para no defraudar a su progenitor, una persona de carácter fuerte que anula a su mujer. Laura (Marina Comas), a la que apodan Oki, empieza a coquetear con el alcohol. Es de buena familia, si bien la situación en casa no es agradable; siempre discute con su padre y su madre prefiere mirar para otro lado ante los problemas. Los tres adolescentes se hacen amigos y hablan de sus inquietudes. No obstante, su aislamiento tendrá consecuencias funestas.

Póster de 'Los niños salvajes'Patricia Ferreira emplea la narración no lineal y alterna las vivencias de los protagonistas con lo que ocurre al final, una manera de mantener el interés y dejar caer que el desenlace (por otro lado sorprendente) será trágico. ‘Los niños salvajes’ cuenta con diálogos en catalán y en castellano, señal de la realidad bilingüe de Cataluña.

Lo mejor: los intérpretes y una estructura narrativa que mantiene el interés.

Lo peor: una historia ya vista y, en cierto modo, guiada por estereotipos.

Puntuación: 6/10.

‘Seis puntos sobre Emma’

El mundo del cortometraje, a menudo relegado a un segundo plano mediático, es la principal cantera del cine español. Un ámbito ideal para que los autores cultiven sus discursos personales y se den a conocer en la compleja industria nacional. Roberto Pérez Toledo, con una extensa trayectoria en la realización de cortos, da el salto al largo con ‘Seis puntos sobre Emma’, obra que, pese a los altibajos narrativos, rebosa autenticidad y la energía propia de los proyectos primerizos. El filme, presentado en el Festival de Málaga, obtuvo dos galardones en la sección Zonazine: la biznaga de plata al mejor guion novel y a la mejor actriz, una estupenda Verónica Echegui.

Verónica Echegui en 'Seis puntos sobre Emma'La película se estructura en seis capítulos (o puntos) de la vida de Emma (Echegui), una joven ciega que anhela convertirse en madre. No busca al hombre perfecto, solo quiere su semilla. Es una mujer segura y decidida (en apariencia), y entiende que con un bebé su existencia cobrará un sentido pleno. Su relación con el psicólogo de la terapia en la que participa le hará descubrirse a sí misma.

Cartel de la película 'Seis puntos sobre Emma'‘Seis puntos sobre Emma’ aborda el tema de la discapacidad, pero en el fondo lo que le interesa a Pérez Toledo es reflexionar sobre la ceguera emocional, de ahí la metáfora que representa en sí el personaje principal. Y lo consigue gracias a la notable interpretación de Echegui, el punto fuerte de una película que pierde fuelle e interés cuando transita por los terrenos puramente dramáticos, lo que contrasta con el desparpajo y la frescura del comienzo, caracterizado por su sano sentido del humor.

Lo mejor: Verónica Echegui y el desparpajo inicial.

Lo peor: sus altibajos.

Puntuación: 6,5/10.

‘Wilaya’

El Sahara es un pueblo olvidado, oprimido y sin recursos. De ahí que desde el ámbito de la cultura surjan proyectos que reflejan la vida en los campos de refugiados, ya sea en tono de denuncia o con una vocación informativa, de mostrar la cotidianidad (sin por ello perder el ojo crítico) para que el espectador saque sus propias conclusiones acerca de lo que ocurre. En este segundo grupo encaja ‘Wilaya’, película que además hace hincapié en el complicado papel que juega la mujer en esa sociedad. El filme se exhibió en la sección oficial del Festival de Málaga, certamen en el que obtuvo la biznaga de plata a la mejor banda sonora. También se proyectó en el marco de la Berlinale.

A raíz de la muerte de su madre, Fatimetu (Nadhira Mohamed), criada desde niña en España, se ve obligada a regresar al poblado saharaui de Tinduf (Argelia) en el que se encuentra su familia. Allí volverá a verse con su hermana Hayat (Memona Mohamed), un ejemplo de superación dada su discapacidad. Acostumbrada al estilo de vida occidental, a Fatimetu le costará volver a adaptarse a la rutina en el desierto, en especial a las convenciones sociales. Sin embargo, no dudará en comprar un todoterreno y trabajar como repartidora de alimentos junto a Hayat. Una experiencia que unirá de nuevo a las hermanas.

‘Wilaya’, dirigida por Pedro Pérez Rosado, se resiente por culpa de una trama mínima y predecible (a pesar de las alusiones al choque de culturas) que no sostiene el conjunto, a su vez mermado por un ritmo narrativo demasiado lento. El público agradecerá las buenas intenciones y el mensaje de fondo (que expone de forma neutra, sin doctrinas), pero, como largometraje en sí, es una obra limitada. Funciona mejor como retrato del día a día de los saharauis.

Lo mejor: sus buenas intenciones.

Lo peor: una trama menor.

Puntuación: 5/10.