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‘Un amour de jeunesse’

En la adolescencia, etapa de descubrimiento y búsqueda de la identidad, las experiencias se viven con una intensidad fuera de lo común. Esa vulnerabilidad emocional se refleja, por ejemplo, en el primer amor, con sus alegrías y el inevitable desengaño. Mia Hansen-Løve, aborda esta temática en ‘Un amour de jeunesse’, su tercer trabajo y en el que, al igual que los anteriores, la directora francesa demuestra tener una sensibilidad especial para narrar y mostrar la belleza de las emociones. El filme, exhibido en los festivales y de Gijón y D’Autor de Barcelona, obtuvo una mención en el certamen de Locarno.

La historia comienza en 1999. Camille (Lola Créton) tiene 15 años y siente los cosquilleos del primer amor con Sullivan (Sebastian Urzendowsky), de 19. La joven está profundamente enamorada, pero le desconsuela saber que su novio quiere marcharse a Latinoamérica. Sullivan viaja al otro lado del mundo y la relación empieza a enfriarse. La distancia hace el olvido. Rota por el dolor, Camille prefiere olvidar y centrarse en sus estudios. Años después, trabaja para un prestigioso arquitecto con el que establece un sólido vínculo. Pero entonces Sullivan reaparece y con él, las vivencias de un pasado que parecía lejano.

‘Un amour de jeunesse’ rememora, con cierto poso nostálgico, los romances juveniles, aunque también reflexiona sobre los sentimientos contradictorios que evoca el amor. Bien interpretado y dirigido (atención al uso de la música), el largometraje se resiente por un exceso de duración y un ritmo demasiado lento (el pasaje de la vida de Camille como arquitecta se hace pesado).

Lo mejor: el poder emocional de la película.

Lo peor: el ritmo.

Puntuación: 6/10.

‘Shame’

Con dos películas, el británico Steve McQueen se ha convertido en un cineasta a seguir. Sus trabajos muestran a personajes al límite y someten al espectador a una experiencia dura, demoledora. En ‘Hunger’, el protagonista era un preso del IRA que estaba en huelga de hambre, y en ‘Shame’ es un adicto al sexo que se siente impotente para frenar sus impulsos. El debut, aún inédito en las salas españolas, estuvo rodeado de polémica por su peligroso mensaje, casi connivente con el ideal terrorista debido a un manipulador retrato de la Policía. Un discurso motivo de aplausos por parte de cierto sector del público en el Festival de San Sebastián, el mismo que equipara erróneamente el problema vasco con el de Irlanda del Norte y habla de opresión. La controversia también acompaña a ‘Shame’ al abordar un tema delicado, aunque en ningún momento busca el morbo. Es una lástima que haya gente que se quede en la superficie y no se percate de que se trata de un notable drama sobre la soledad y la insatisfacción.

Brandon (Michael Fassbender, actor fetiche de McQueen) es un atractivo treintañero que reside en Nueva York. Con dinero y con un buen trabajo, tiene encuentros ocasionales e historias de una noche. Esas aventuras le saben a poco y cada vez necesita más sexo, ya sea en pareja o en solitario. Brandon se adentra en una espiral de autodestrucción, situación que se verá agravada por la irrupción de su hermana Sissy (Carey Mulligan), frágil y problemática.

El filme refleja el vacío existencial de un personaje roto por la frustración que genera una enfermedad que le consume. McQueen hace partícipe de ese sufrimiento al espectador con una cuidada puesta en escena y una visión melancólica e impersonal de Nueva York. Lo mejor de ‘Shame’ reside en las soberbias interpretaciones de Fassbender, ganador de la Copa Volpi en Venecia, y Mulligan, injustamente olvidados en las nominaciones a los Óscar. Ambos demuestran que saben escoger los pasos que dan en su carrera.

Lo mejor: Fassbender y Mulligan.

Lo peor: una polémica absurda.

Puntuación: 7/10

‘Albert Nobbs’

Alejada del cine para centrarse en la televisión (en la serie ‘Daños y perjuicios’), Glenn Close regresa a la gran pantalla con ‘Albert Nobbs’, en la que da vida a una mujer del siglo XIX que para prosperar se hace pasar por hombre. Una sobresaliente interpretación en un proyecto a su medida (la propia Close es una de las guionistas) creado con vistas a la temporada de premios. El papel le ha valido, la friolera de 23 años después, su sexta nominación al Óscar, un galardón que nunca ha ganado. Y esta vez tampoco lo tendrá fácil al medirse a la favorita, Meryl Streep. La película, presentada fuera de concurso en el Festival de San Sebastián, cuenta con otras dos candidaturas, mejor secundaria (Janet McTeer) y maquillaje.

Albert Nobbs es uno de los trabajadores más respetados de un hotel irlandés. Su labor le hace ganar sustanciosas propinas que guarda con recelo en un agujero en el suelo de su habitación. Nobbs tiene otro secreto: en realidad es una mujer. Poco a poco se percatará de que está atrapada en una sociedad pomposa marcada por las apariencias, aunque intentará seguir adelante para conseguir sus sueños.

El filme, dirigido por Rodrigo García a partir de un relato de George Moore, es un drama rodado al estilo clásico cuyo interés reside en la caracterización de Close (imprescindible verla en versión original) y en la ambientación de la época. ‘Albert Nobbs’ busca conmover al espectador, logro que consigue, si bien se queda a medio camino por una historia algo previsible y unas subtramas sin mordiente.

Lo mejor: Glenn Close.

Lo peor: no perdura en la memoria.

Puntuación: 6/10

‘Los descendientes’

Alexander Payne (‘Entre copas’, ‘Election’) se ha convertido en una de las voces más interesantes del cine estadounidense. Siete años después de su último trabajo, regresa con ‘Los descendientes’, un drama sobre las dificultades de la vida. En los Globos de Oro obtuvo dos galardones, el de mejor drama y el de actor en esa categoría (George Clooney). A priori, cuenta con potencial como para imponerse en los premios Óscar. Gane o no, es una gran película que emociona al espectador.

La trama se desarrolla en Hawai, aquí despojado de su imagen idílica. Cuando surgen los problemas, da igual estar en el paraíso. La rutina de Matt King (Clooney), un hombre de clase acomodada dedicado por completo al trabajo, sufre un vuelco a raíz del accidente de su mujer con una lancha motora. La esposa entra en coma y sus opciones de recuperarse son nulas, por lo que Matt queda al cuidado de sus dos hijas, una adolescente y una niña de diez años bastante inquieta. Mientras acepta la pérdida de su pareja, se percata de que no conoce a sus hijas y no sabe tratar con ellas. Él tan solo era el progenitor suplente, como así se define. Por si fuera poco, descubre que su mujer tenía un amante y que le iba a pedir el divorcio. Roto por el dolor y lleno de rabia, viaja con sus hijas para ver en persona al amante y decirle que su esposa se muere. De forma paralela, Matt debe decidir si vende las hectáreas de selva virgen que posee su familia, herencia que comparte con una extensa lista de primos.

‘Los descendientes’, basada en una novela de Kaui Hart Hemmings, habla de los golpes de la vida, de la necesidad de sobreponerse ante las embestidas que inevitablemente sufriremos. Payne dirige con sutileza un drama, aligerado con pinceladas de humor, que también alude a la relación entre padres e hijos, al papel de las nuevas generaciones y al paso del tiempo. Clooney brilla con su interpretación de un padre destrozado al que no le queda más remedio que mirar al frente. ‘Los descendientes’ es una obra madura y, por lo tanto, casi una rareza en el panorama de Hollywood. Una joya.

Lo mejor: la franqueza de la historia.

Lo peor: algún pequeño bajón de ritmo.

Puntuación: 8/10