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‘Seis puntos sobre Emma’

El mundo del cortometraje, a menudo relegado a un segundo plano mediático, es la principal cantera del cine español. Un ámbito ideal para que los autores cultiven sus discursos personales y se den a conocer en la compleja industria nacional. Roberto Pérez Toledo, con una extensa trayectoria en la realización de cortos, da el salto al largo con ‘Seis puntos sobre Emma’, obra que, pese a los altibajos narrativos, rebosa autenticidad y la energía propia de los proyectos primerizos. El filme, presentado en el Festival de Málaga, obtuvo dos galardones en la sección Zonazine: la biznaga de plata al mejor guion novel y a la mejor actriz, una estupenda Verónica Echegui.

Verónica Echegui en 'Seis puntos sobre Emma'La película se estructura en seis capítulos (o puntos) de la vida de Emma (Echegui), una joven ciega que anhela convertirse en madre. No busca al hombre perfecto, solo quiere su semilla. Es una mujer segura y decidida (en apariencia), y entiende que con un bebé su existencia cobrará un sentido pleno. Su relación con el psicólogo de la terapia en la que participa le hará descubrirse a sí misma.

Cartel de la película 'Seis puntos sobre Emma'‘Seis puntos sobre Emma’ aborda el tema de la discapacidad, pero en el fondo lo que le interesa a Pérez Toledo es reflexionar sobre la ceguera emocional, de ahí la metáfora que representa en sí el personaje principal. Y lo consigue gracias a la notable interpretación de Echegui, el punto fuerte de una película que pierde fuelle e interés cuando transita por los terrenos puramente dramáticos, lo que contrasta con el desparpajo y la frescura del comienzo, caracterizado por su sano sentido del humor.

Lo mejor: Verónica Echegui y el desparpajo inicial.

Lo peor: sus altibajos.

Puntuación: 6,5/10.

‘Los vengadores’

Hace unos años, Marvel puso en marcha un ambicioso proyecto: lanzar una nueva remesa de largometrajes centrados en distintos superhéroes (que incluían ‘cameos’ de otros personajes relevantes dentro del universo de la editorial) con vistas a reunirlos en ‘Los vengadores’, película concebida como el inicio de la saga definitiva del género. La jugada era arriesgada pero, viendo los resultados, les ha salido bien. ‘Los vengadores’ es puro espectáculo, una megaproducción (el calificativo de ‘blockbuster’ se queda corto) con la que el espectador disfruta, sea o no fan de las viñetas, durante sus 140 minutos de duración, que se pasan en un suspiro. Este tipo de propuestas, si están bien hechas (como es el caso) son perfectamente compatibles con obras de héroes de cómic más profundas o con pretensiones de autor.

Loki (Tom Hiddleston) ha robado una ilimitada fuente de energía con la intención de someter a los hombres, primer objetivo de su malévolo plan. Ante esta situación, y con el planeta en peligro, Nick Furia (Samuel L. Jackson), responsable de SHIELD, agencia dedicada al mantenimiento de la paz, reclama la colaboración del Capitán América (Chris Evans), Iron Man (Robert Downey Jr.), Thor (Chris Hemsworth), el profesor Bruce Banner (Mark Ruffalo), quien se transforma en el temible Hulk, y la Viuda Negra (Scarlett Johansson). Sin embargo, estos héroes deberán resolver sus rencillas si quieren salvar al mundo de la destrucción.

En manos equivocadas, una cinta de la envergadura comercial de ‘Los vengadores’ podría haber sido un desastre, si bien el director elegido, el venerado Joss Whedon (‘Serenity’), muestra su pericia narrativa (atención al virtuoso clímax) y equilibra muy bien las escenas para el lucimiento de los personajes, encarnados por unos actores metidos de lleno en el papel. No obstante, quizá el vengador más desdibujado sea Ojo de Halcón, no por la actuación de Jeremy Renner, sino porque queda relegado a un segundo plano. Las secuencias de acción son vibrantes en un filme que también cuenta con momentos cómicos, casi siempre a cargo de Iron Man y sus comentarios irónicos o la bestialidad de Hulk. La trama resulta simple y predecible, pero no importa, ya que ‘Los vengadores’ cumple a la perfección su cometido de entretener.

La película contiene guiños a los cómics y alude a hechos ocurridos en las otras producciones de Marvel, de ahí que lo ideal sería que el espectador se familiarizara primero con esa mitología. Un apunte: que nadie abandone la sala en los títulos de créditos; no falta el epílogo con pistas para la segunda parte.

Lo mejor: ofrece entretenimiento liviano de primera clase.

Lo peor: una trama simple que no contentará a los escépticos.

Puntuación: 7/10.

‘The Pelayos’

A pesar de la crisis, que ha afectado al funcionamiento de la industria, el cine español está en expansión creativa, en el sentido de que se aproxima a historias y géneros no tan transitados y con una clara influencia estadounidense. ‘The Pelayos’ es uno de los últimos ejemplos al adaptar el cine ambientado en los casinos al estilo y la picaresca patria. Una película sobre la búsqueda del éxito y la persecución de los sueños a la que se le agradece la apuesta por hacer algo diferente, si bien no termina de cuajar debido a sus altibajos narrativos. El filme, elegido para inaugurar la 15 edición del Festival de Málaga, fue recibido con tibieza por la crítica.

Gonzalo (Lluís Homar) está obsesionado con la idea de hallar un método estadístico que le permita ganar importantes sumas de dinero en los casinos. Por cuestiones de salud (y por estar fichado), vive apartado del mundo del juego, aunque su hijo Iván (Daniel Brühl) ha cultivado esas inquietudes y pretende poner en práctica el sistema en las ruletas. Para ello contará con la ayuda de sus primos y su tío (Miguel Ángel Silvestre, Oriol Vila y Vicente Romero), dispuestos a desbancar el casino dirigido por un hombre al que llaman la Bestia (Eduard Fernández) y con el que Gonzalo tiene cuentas pendientes.

‘The Pelayos’, inspirada en las andaduras en los casinos de la familia García Pelayo, no oculta sus expectativas comerciales, reflejadas por ejemplo en la presencia de Silvestre, el famoso Duque, y Blanca Suárez. Sus personajes (un ligón inocente y descerebrado y una ‘croupier’), en un claro guiño al público adolescente, tienen un romance (como en su vida personal) que ocupa una de las subtramas de la obra. El largometraje se pierde en medio de tantas historias paralelas, con abruptos cambios de estilo y de ritmo. Esa irregularidad es el principal defecto de una cinta cuyo guion carece de la suficiente profundidad como para mantener el interés. Los actores cumplen, aunque en algunos casos están desaprovechados. A pesar de lo mencionado anteriormente, se deja ver.

Lo mejor: su apuesta por realizar un cine comercial diferente en España.

Lo peor: sus problemas de ritmo y la irregularidad.

Puntuación: 6/10.

‘Martha Marcy May Marlene’

Siempre ha vivido a la sombra de sus hermanas, las televisivas Ahsley y Mary-Kate, pero ahora ha llegado el momento de Elizabeth Olsen. La pequeña de la familia, una desconocida para el gran público, ha sorprendido por su interpretación en ‘Martha Marcy May Marlene’, perturbador drama que fue una de las sensaciones del panorama ‘indie’ en 2011. El talento de Olsen es el principal valor de esta joya sobre la pérdida de la identidad, premiada con el galardón al mejor director (Sean Durkin) en Sundance. Una de las mejores obras exhibidas el año pasado en la sección Zabaltegui del Festival de San Sebastián.

Martha (Olsen) es una joven que cae en las redes de una secta de la América profunda gobernada por Patrick (John Hawkes), el carismático líder. El grupo vive en el campo, con las mujeres sometidas a los deseos del cabecilla. Martha escapa de aquella opresión y consigue reencontrarse con su hermana y su cuñado (Sarah Paulson y Hugh Dancy), que la acogen en su casa. Sin embargo, Martha se verá atrapada por sus recuerdos y empezará a obsesionarse con la idea de que la persiguen.

El gran acierto de ‘Martha Marcy May Marlene’ reside en que el espectador se identifica con la protagonista, hasta el punto de que tiene la sensación de que algo inquietante va a ocurrir. Esto es posible gracias a la actuación de Olsen, con un rostro que hipnotiza, y la eficaz dirección de Durkin. Un aterrador relato sobre la alienación que gustará a los cinéfilos.

Lo mejor: Elizabeth Olsen y la atmósfera inquietante.

Lo peor: que pase sin trascendencia por las salas.

Puntuación: 7/10

‘Bellflower’

Hay películas que compensan la falta de ruido mediático con la admiración que le profesan determinados sectores del público. Así se origina el fenómeno de las obras de culto. ‘Bellflower’, una de las sensaciones ‘indie’ de 2011, obtendrá pronto ese estatus. Evan Glodell, al más puro estilo Juan Palomo, dirige, escribe, produce, edita y protagoniza una historia de amor (con el inevitable desengaño posterior) diferente, que combina y pervierte géneros y referencias. El largometraje, rodado con apenas 17.000 dólares, es una pieza de autor con una fuerza que ya quisieran otros debutantes. Incluye imágenes poderosas debido a sus alusiones apocalípticas, aunque a ratos desconcierte por su pastiche referencial.

Woodrow y Aiden, amigos desde la infancia, tienen un peculiar ‘hobby’: trabajar en la construcción de un lanzallamas. Están obsesionados con la saga ‘Mad Max’ y fantasean con la idea de dominar el mundo con su banda imaginaria Mother Medusa en caso de que se desatara el apocalipsis. Con el lanzallamas y un coche ‘tuneado’ a la altura de las circunstancias, actuarían a su antojo en medio del caos. Al margen de las ensoñaciones, Woodrow conoce en un bar a Milly, una chica con la que enseguida surge el flechazo. La relación funciona a la perfección hasta que, como suele ocurrir, el amor se consume. Entonces salen a la luz el dolor, la rabia y los reproches, lo que tendrá consecuencias funestas.

‘Bellflower’, ganadora del premio del jurado joven en Sitges, comienza más o menos en la línea de las comedias ‘mumblecore’ de Estados Unidos, pero conforme avanza la trama el tono cambia de forma radical, con el montaje acelerado y la narración discontinua. En cierto punto pierde ritmo, si bien lo recupera con unos brillantes 45 minutos finales caracterizados por la violencia y el nihilismo. ‘Bellflower’ es excesiva e irregular, aunque también estimulante (atención a su apartado visual). Algún espectador no podrá quitarse de la cabeza esta peculiar ‘road movie’ romántica y apocalíptica.

Lo mejor: la audacia de Glodell.

Lo peor: el conjunto resulta excesivo.

Puntuación: 7/10.

‘Redención (Tyrannosaur)’

Los cineastas británicos se mueven con gran soltura en el drama social, subgénero en el que tienen una larga tradición. En su ópera prima como director, el actor Paddy Considine ha querido acercarse a esta temática, un debut premiado con un Bafta que además triunfó en Sundance. ‘Redención (Tyrannosaur)’ carece del activismo político de, por ejemplo, Ken Loach; lo que le interesa a Considine es el retrato de unos personajes rotos por una situación que les supera. Se trata de una propuesta coherente con los oscuros tiempos que nos ha tocado sufrir.

Joseph (Peter Mullan) vive corroído por la ira. De carácter violento y con serios problemas de alcoholismo, no ha superado la muerte de su esposa. Es un hombre arisco y desagradable con una peligrosa tendencia a meterse en peleas de bar. Un día conoce a Hannah (Olivia Colman), una mujer piadosa que intenta ayudarle. Al principio Joseph se mofa de las creencias de Hannah, pero poco a poco se establece un vínculo entre ellos. Cuando Joseph descubre que Hannah recibe palizas de su marido, no dudará en intervenir para atajar los malos tratos. Las consecuencias le abrirán la vía de la redención.

‘Redención’ es una película dura y difícil de ver al coquetear con el tremendismo, aunque la habilidad narrativa de Considine, también autor del guion, hace que el filme no se pierda por el pantanoso terreno de la tragedia. El principal interés reside en la sobresaliente interpretación de Mullan y Colman, ya que en el fondo la historia resulta demasiado familiar para el espectador habituado al cine social.

Lo mejor: Mullan y Colman.

Lo peor: sigue, punto por punto, las convenciones del cine social.

Puntuación: 6/10

‘El topo’

‘El jardinero fiel’, ‘El sastre de Panamá’ o ‘La casa Rusia’  son películas inspiradas en el universo del espionaje relatado en las novelas de John le Carré; lista a la que se suma ‘El topo’, filme que supone el debut de Tomas Alfredson en proyectos de más peso internacional después de brillar con ‘Déjame entrar’. El director sueco se rodea de un gran reparto (encabezado por Gary Oldman, alejado de sus habituales histrionismos) para desarrollar una de esas obras que, por la complejidad de la historia, exigen mucho al espectador, quien si responde obtendrá una experiencia cinéfila de primera.

La acción tiene lugar en los años 70, en plena Guerra Fría, cuando la contienda no acontecía en las trincheras, sino en el seno de los propios gobiernos. Los servicios secretos británicos descubren que en la cúpula de su organización hay una ‘manzana podrida’, un hombre que otorga información clasificada a sus homólogos rusos. El encargado de identificar al traidor será George Smiley (Oldman), un espía relegado de su cargo después de que asesinaran a uno de sus agentes en Europa del Este.

‘El topo’ presenta un mosaico de personajes y tramas que obligan al público a extremar su atención, incluso en los pequeños detalles. Lo que podría haberse convertido en un puzle incompleto o un galimatías se transforma en una apasionante películas de espías. Un prodigio narrativo gracias al guión y una dirección sobria y elegante (Alfredson recrea una atmósfera densa y opresiva). Por si fuera poco, los actores (desde Oldman hasta los secundarios, como Colin Firth, Toby Jones, Tom Hardy o John Hurt) demuestran su talento. Buen cine.

Lo mejor: el guión, la atmósfera y el reparto.

Lo peor: que cierto sector del público la considere lenta y/o aburrida.

Puntuación: 8/10

‘Drive’

El ‘thriller’ del año y una futura película de culto. ‘Drive’ es una de las obras que mayor repercusión han tenido entre la crítica a raíz de su rutilante paso por Cannes, efecto refrendado con diversas nominaciones en la temporada de premios. Pertenece a un género que le priva de obtener galardones importantes (al margen de candidaturas aisladas, como la del secundario Albert Brooks, que salvo sorpresa estará en los Óscar); una lástima si se tiene en cuenta que, ante todo, se trata de una pieza de autor. El filme, que pudo verse en los festivales de San Sebastián y Sitges, muestra una vez más el talento interpretativo de Ryan Gosling y lo confirma como uno de los actores jóvenes a seguir.

“Durante cinco minutos soy tuyo, pase lo que pase. No miro lo que haces y tampoco llevo pistola, solo conduzco”. Esa es una de las frases que definen al protagonista de ‘Drive’, un joven de pocas palabras experto en la conducción. Por la mañana trabaja en un taller, empleo que compatibiliza con su cargo de especialista en el rodaje de películas. Sin embargo, por las noches suele participar en robos, en los que únicamente se dedica a trasladar a los ladrones a cambio de una comisión. Un empresario de dudosa reputación accede a patrocinarle para que dé el salto como piloto en circuitos profesionales. De forma paralela, empieza a hablar con su vecina (Carey Mulligan), de forma que pronto se siente unido a ella y su hijo. Cuando el marido de esta sale de la cárcel, enseguida se mete en problemas, y el conductor no duda en ayudarle. Lo malo es que, a partir de ahí, el protagonista será un objetivo de la mafia.

El danés Nicolas Winding Refn, responsable de ‘Valhalla rising’ o la también inédita trilogía ‘Pusher’, debuta en Hollywood adaptando una novela de James Sallis, para lo que se inspira en los ‘thrillers’ de los 60 y 70 y sus héroes solitarios. Lo hace con estilo y personalidad, apoyado en una espléndida fotografía y una hipnótica banda sonora. Tiene escenas para el recuerdo (atención a las del motel y el ascensor). El reparto, con Gosling a la cabeza, es brillante. Muy recomendable (sobre todo en versión original).

Lo mejor: su estilo, la fotografía y el reparto.

Lo peor: que alguien piense que es lenta.

Puntuación: 8/10

‘Rare exports. Un cuento gamberro de Navidad’

La cultura popular nos ha enseñado que Papá Noel/Santa Claus es un hombre bonachón y generoso. ¿Y si la leyenda no fuera tal y se tratara de un personaje oscuro y cruel? Esa es la premisa con la que juega ‘Rare exports’, producción finlandesa que desmitifica la figura navideña por antonomasia en una historia de suspense y, hasta cierto punto, de tono gamberro (más que nada por su osado planteamiento). El filme de Jalmari Helander ganó tres galardones en el Festival de Sitges de 2010 (mejor película, director y fotografía), por lo que cuenta con elementos suficientes como para interesar a los aficionados al cine fantástico.

Unos científicos realizan excavaciones en el interior de una montaña finlandesa, actividad que suscita el recelo de los lugareños de alrededor. Un niño obsesionado con Santa Claus, y familiarizado con sus tenebrosos orígenes, tiene la sensación de que los responsables de la prospección han despertado algo. Y no se equivoca.

‘Rare exports’ ha llegado a España con el subtítulo de ‘Un cuento gamberro de Navidad’, lo que puede llevar a equívoco al espectador, ya que se promociona erróneamente como una comedia negra y más bien es una fábula con aroma ochentero. Bien rodada y con una estupenda fotografía, incluye golpes de efecto y alguna que otra escena macabra (como la de Santa Claus en el matadero), aunque se echa en falta una mayor dosis de acción y/o ‘gore’. Por su temática, quizá dé la sensación de que es un producto antinavideño. Al contrario.

Lo mejor: el osado planteamiento, su sorpresa argumental y la fotografía.

Lo peor: un déficit de mala leche.

Puntuación: 6/10

‘Attack the block’

Premio especial del jurado y galardones de la crítica, el público y a la mejor banda sonora. ‘Attack the block’ fue una de las películas que mayor repercusión tuvo en el Festival de Sitges, tanto en los pases de exhibición como en el palmarés. El filme se guía por el espíritu del cine de los 80, tan de moda en los últimos tiempos, y la cultura urbana para constituir una de las sorpresas del año en el Reino Unido.

Después de cometer un robo, una banda callejera de adolescentes se encuentra con un extraño ser, preludio de una invasión alienígena que tiene lugar en su barrio, un suburbio del sur de Londres. La batalla entre los pandilleros, capitaneados por el serio Moses, y los extraterrestres se desarrollará en un bloque de viviendas.

‘Attack the block’ supone el debut en el largo de ficción de Joe Cornish, guionista de ‘Las aventuras de Tintín’, quien dirige con acierto una obra protagonizada por actores no profesionales que combina acción, humor y referencias cinéfilas (por ejemplo, incluye alusiones a películas de monstruos tipo ‘Critters’ y a productos setenteros como ‘Asalto a la comisaría del distrito 13’). Posee un ritmo endiablado y su bajo presupueso no impide que tenga estilo propio (atención al original diseño de las criaturas). ‘Attack the block’ es pura serie B y sus deficiencias no empañan un filme con el que disfrutarán los seguidores del género. Entretenida.

Lo mejor: su energía.

Lo peor: que se haya estrenado de forma tan limitada (de hecho, no ha llegado a Aragón).

Puntuación: 6,5/10