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‘Blancanieves y la leyenda del cazador’

Ya no asombra que en Hollywood se desarrollen y estrenen a la par distintos proyectos sobre un mismo tema. Forma parte del juego de la rivalidad y el espionaje en la industria, un tema que bien daría para una película. El cuento más popular de los hermanos Grimm ha sido el penúltimo objeto de disputa. Por un lado, está la versión dirigida por Tarsem Singh y con Julia Roberts y Lily Collins de protagonistas, y por otro, ‘Blancanieves y la leyenda del cazador’, adaptación libre y oscura del relato infantil. En cuanto al segundo filme, se trata de un pasatiempo aceptable, paradójicamente no tan tenebroso como pretende (se ve lastrado por unos postizos momentos sentimentales). Su principal aliciente reside en el publicitado enfrentamiento entre Charlize Theron, la malvada reina, y Kristen Stewart, la aquí aguerrida princesa. La obra se resiente sobre todo por la historia: por mucho que se intente camuflar con efectos digitales, el espectador la conoce de memoria, puesto que Disney la inmortalizó hace 75 años. Y si el guion es completamente funcional, ahí está el problema.

Fotograma de 'Blancanieves y la leyenda del cazador'Ravenna (Theron) se ha hecho con el control del reino, en el que se ha instaurado el terror. Absorbe la energía de las mujeres para mantenerse joven y bella. Y para conseguir la inmortalidad, necesita el corazón de la única persona capaz de derrotarle, su hijastra Blancanieves, que vive recluida en el castillo. Sin embargo, la princesa (Stewart) escapa, por lo que Ravenna encarga a un cazador (Chris Hemsworth) que vaya en su busca al peligroso bosque oscuro. Lo que no imagina es que este ayudará a Blancanieves a hacerle frente. Unos enanitos mineros también apoyarán en la inminente batalla a la legítima heredera al trono.

Cartel de 'Blancanieves y la leyenda del cazador'Theron y Stewart desbordan sensualidad, cada una según su estilo y su registro. No obstante, Theron demuestra que en esa materia lleva una considerable ventaja a su compañera de reparto, a pesar de que su papel queda desdibujado por las estrecheces creativas del guion. En el fondo, la sudafricana se burla del culto a la belleza del que ella, como ‘celebrity’, es exponente.

‘Blancanieves y la leyenda del cazador’ funciona como espectáculo de aventuras y fantasía al uso, pero sabrá a poco a los espectadores que busquen un valor añadido. El largometraje pierde interés por sus altibajos narrativos, con algunos pasajes plomizos y predecibles. Tampoco ayuda un desenlace descafeinado cuando el público espera una verdadera guerra de féminas. Rupert Sanders, procedente del mundo de la publicidad, aprueba en su debut en la dirección, si bien su ‘Blancanieves’ carece de personalidad más allá de su conseguido envoltorio visual.

Lo mejor: Charlize Theron y el apartado técnico.

Lo peor: los altibajos narrativos, consecuencia de un guion funcional.

Puntuación: 5,5/10.

‘Miel de naranjas’

Las películas de la Guerra Civil y la posguerra constituyen un subgénero propio dentro del cine español. Algo lógico al tratarse de un periodo histórico lleno de sombras que no debe olvidarse y ante el que es necesario reflexionar. Los proyectos de este tipo suelen llevar aparejada cierta carga de polémica, inevitable cuando entra en juego la ideología, y más en un pasado tan espinoso. El problema reside en que a menudo se cae en la parcialidad y el maniqueísmo, elementos que sortea ‘Miel de naranjas’, última obra de Imanol Uribe. El director ofrece un relato de amor, represión y lucha clandestina de notable factura y acertado reparto que sin embargo se ve lastrado por un argumento predecible a pesar de las sorpresas de la trama. Uribe obtuvo el premio a la mejor dirección en el Festival de Málaga, donde se presentó en la sección oficial. El filme también ganó la biznaga de plata al mejor guionista novel (para Remedios Crespo) y una mención especial por la actuación de Ángela Molina, en un papel pequeño pero brillante.

Fotograma de 'Miel de naranjas'La historia se desarrolla en la Andalucía de los años 50, década en la que el régimen franquista continuaba con la brutal represión. Enrique (Iban Garate, actor procedente de la televisión vasca y hasta ahora centrado en producciones rodadas en euskera) realiza el servicio militar en un juzgado y trabaja a las órdenes de don Eladio (Karra Elejalde), hombre con peso en el ejército. Se da la circunstancia de que Eladio es el paternalista tío de Carmen (Blanca Suárez), la novia de Enrique. La impotencia de no poder evitar las injusticias y los fusilamientos indiscriminados afectará al ánimo de Enrique, quien decidirá entrar en acción y formar parte de la resistencia. Un cometido que pondrá su vida en peligro.

Póster Miel de naranjas‘Miel de naranjas’ sobresale por su cuidada ambientación; se nota la solvencia de la producción, en la que está detrás Enrique González Macho, presidente de la Academia (con ‘cameo’ incluido). Uribe evidencia su oficio en cada escena y el reparto (con Elejalde y Carlos Santos a la cabeza) cumple sobradamente en una película tan correcta como poco sorprendente. Hay momentos en los que no emociona.

Lo mejor: la cuidada ambientación y la dirección de Uribe.

Lo peor: pertenece a un subgénero algo desgastado y foco permanente de polémica.

Puntuación: 6/10.

‘El arte de amar’

Las comedias románticas son un arma de doble filo. El espectador busca entretenimiento y suele encontrarse situaciones trilladas y diálogos perezosos. No es el caso de ‘El arte de amar’, simpática y agradable producción francesa sobre el amor y el deseo. Aprovechando el éxito de ‘Intocable’, la promoción ha incidido en la presencia de François Cluzet, pero el peso de la trama no recae en él, sino que se trata de una pieza coral, sin protagonista definido, en la que también participan Judith Godrèche, Julie Depardieu, Frédérique Bel, Garspard Ulliel o Laurent Stocker. El filme, dirigido por Emmanuel Mouret, ganó el premio al mejor guion original en Montreal y se proyectó en el Festival de Málaga en el marco de una sección dedicada precisamente al certamen canadiense.

Fotograma de 'El arte amar'El largometraje se compone de varias historias, con conexiones entre sí, introducidas por una voz en off y estructuradas en capítulos cuyos títulos aluden al estado de ánimo de los personajes. Una mujer que lleva una larga temporada sin sexo; un hombre al que se le insinúa una atractiva vecina que sin embargo no se decide a tener una aventura; un joven que no acepta que su novia quiera acostarse con un conocido; una casada agobiada porque su amigo se siente atraído por ella y una mujer que deja a su esposo para dar rienda suelta a sus instintos carnales. Esas situaciones provocarán conflictos emocionales.

Póster de 'El arte de amar'Uno de los puntos fuertes de ‘El arte de amar’, y la razón por la que seduce al espectador, reside en la identificación con el público; sus historias parten de fantasías que, en el fondo, cualquiera querría satisfacer. Por ejemplo, ¿quién no ha deseado sexualmente a una amiga? Aunque no todos los relatos suscitan el mismo interés, en conjunto despierta una sonrisa y, sin resultar empalagosa, la película reconcilia al respetable con el amor.

Lo mejor: se ve con una sonrisa.

Lo peor: que su ligereza sea objeto de reproche.

Puntuación: 7/10.

‘Miss Bala’

El narcotráfico y la violencia sacuden México, con la consiguiente inseguridad ciudadana. Los tentáculos del crimen organizado corrompen no solo los estamentos de poder, sino también los propios sueños personales, como denuncia ‘Miss Bala’, promocionada como la ‘Gomorra’ mexicana. La película de Gerardo Naranjo, vibrante y llena de fuerza, sacude al espectador con la desalentadora realidad del país norteamericano (los rótulos de los títulos de créditos son rotundos) mientras se identifica con la protagonista y sufre sus penurias. El filme, nominado al Goya en la categoría de cine iberoamericano, pasó, sin dejar indiferente, por festivales como Cannes, San Sebastián o Gijón.

Fotograma de la película 'Miss Bala'Laura Guerrero (Stephanie Sigman) tiene una ilusión: convertirse en una reina de la belleza de la Baja California. Tras una matanza indiscriminada en una discoteca, suceso en el que secuestran a su amiga, Laura cae en las redes de una banda de la droga y se verá obligada a realizar una serie de trabajos como cortesana y mensajera. En esa peligrosa situación, poco importará ya que el cartel le ayude a ser coronada Miss.

Póster oficial de Miss Bala‘Miss Bala’, rodada con nervio y oficio por Naranjo, sobresale por la notable actuación de Sigman y por sus escenas poderosas (las de la discoteca o las del certamen de belleza, con una tremenda carga de violencia implícita). En el lado opuesto de la balanza, le sobra metraje y algunos pasajes de la historia, tan rebuscados, pueden resultar inverosímiles, aunque ya se sabe que, por desgracia, la realidad supera a la ficción.

Lo mejor: la fuerza de la propuesta.

Lo peor: algunos pasajes pueden resultar inverosímiles.

Puntuación: 6,5/10.

‘Seis puntos sobre Emma’

El mundo del cortometraje, a menudo relegado a un segundo plano mediático, es la principal cantera del cine español. Un ámbito ideal para que los autores cultiven sus discursos personales y se den a conocer en la compleja industria nacional. Roberto Pérez Toledo, con una extensa trayectoria en la realización de cortos, da el salto al largo con ‘Seis puntos sobre Emma’, obra que, pese a los altibajos narrativos, rebosa autenticidad y la energía propia de los proyectos primerizos. El filme, presentado en el Festival de Málaga, obtuvo dos galardones en la sección Zonazine: la biznaga de plata al mejor guion novel y a la mejor actriz, una estupenda Verónica Echegui.

Verónica Echegui en 'Seis puntos sobre Emma'La película se estructura en seis capítulos (o puntos) de la vida de Emma (Echegui), una joven ciega que anhela convertirse en madre. No busca al hombre perfecto, solo quiere su semilla. Es una mujer segura y decidida (en apariencia), y entiende que con un bebé su existencia cobrará un sentido pleno. Su relación con el psicólogo de la terapia en la que participa le hará descubrirse a sí misma.

Cartel de la película 'Seis puntos sobre Emma'‘Seis puntos sobre Emma’ aborda el tema de la discapacidad, pero en el fondo lo que le interesa a Pérez Toledo es reflexionar sobre la ceguera emocional, de ahí la metáfora que representa en sí el personaje principal. Y lo consigue gracias a la notable interpretación de Echegui, el punto fuerte de una película que pierde fuelle e interés cuando transita por los terrenos puramente dramáticos, lo que contrasta con el desparpajo y la frescura del comienzo, caracterizado por su sano sentido del humor.

Lo mejor: Verónica Echegui y el desparpajo inicial.

Lo peor: sus altibajos.

Puntuación: 6,5/10.

‘Un amour de jeunesse’

En la adolescencia, etapa de descubrimiento y búsqueda de la identidad, las experiencias se viven con una intensidad fuera de lo común. Esa vulnerabilidad emocional se refleja, por ejemplo, en el primer amor, con sus alegrías y el inevitable desengaño. Mia Hansen-Løve, aborda esta temática en ‘Un amour de jeunesse’, su tercer trabajo y en el que, al igual que los anteriores, la directora francesa demuestra tener una sensibilidad especial para narrar y mostrar la belleza de las emociones. El filme, exhibido en los festivales y de Gijón y D’Autor de Barcelona, obtuvo una mención en el certamen de Locarno.

La historia comienza en 1999. Camille (Lola Créton) tiene 15 años y siente los cosquilleos del primer amor con Sullivan (Sebastian Urzendowsky), de 19. La joven está profundamente enamorada, pero le desconsuela saber que su novio quiere marcharse a Latinoamérica. Sullivan viaja al otro lado del mundo y la relación empieza a enfriarse. La distancia hace el olvido. Rota por el dolor, Camille prefiere olvidar y centrarse en sus estudios. Años después, trabaja para un prestigioso arquitecto con el que establece un sólido vínculo. Pero entonces Sullivan reaparece y con él, las vivencias de un pasado que parecía lejano.

‘Un amour de jeunesse’ rememora, con cierto poso nostálgico, los romances juveniles, aunque también reflexiona sobre los sentimientos contradictorios que evoca el amor. Bien interpretado y dirigido (atención al uso de la música), el largometraje se resiente por un exceso de duración y un ritmo demasiado lento (el pasaje de la vida de Camille como arquitecta se hace pesado).

Lo mejor: el poder emocional de la película.

Lo peor: el ritmo.

Puntuación: 6/10.

‘Encerrada’

En la última década, John Carpenter apenas se ha puesto detrás de las cámaras. Su contribución a la serie ‘Masters of horror’ (de la que merece la pena rescatar ‘El fin del mundo en 35 mm.’, la joya que dirigió en 2005) queda lejana en el tiempo, y más ‘Fantasmas de Marte’. De ahí la expectación que despertó el rodaje de ‘The ward’, el regreso del maestro. Dos años después de su realización, por fin llega a España el largometraje, y lo hace en el ámbito doméstico y con el título de ‘Encerrada’. Una propuesta de terror que no deja de ser un producto menor, si bien Carpenter muestra su pericia narrativa, y eso ya es motivo de alegría para los aficionados al género.

La trama de ‘Encerrada’ se desarrolla en los años 60. Kristen (Amber Heard) ingresa en un psiquiátrico. No sabe las causas de su internamiento, solo recuerda el incendio de una casa. Allí se somete a una terapia experimental desarrollada por el doctor Stringer (Jared Harris). Desorientada y recelosa de lo que ocurre en el centro, Kristen no acepta su situación y quiere escapar. El problema es que por las noches aparece un fantasma vengativo que aterroriza y asesina a las internas.

Si hubiera caído en otras manos, ‘Encerrada’ sería una película de terror ramplona y, en el mejor de los casos, rutinaria, pero bajo el control de Carpenter se convierte en una serie B resultona. El director oculta las carencias de la historia gracias a una lograda puesta en escena, con la pega de los sustos sonoros (una molesta moda del género) y unos efectos especiales y de maquillaje más flojos de lo que cabría esperar. ‘Encerrada’ entretiene y cuenta con un sorprendente giro final. También es justo destacar la convincente actuación de Amber Heard, una de las nuevas bellezas de Hollywood.

Lo mejor: la dirección de Carpenter.

Lo peor: al margen del clímax final, es una historia predecible.

Puntuación: 6/10.

‘El sexo de los ángeles’

Los triángulos amorosos dan mucho juego en el cine y la fórmula está lejos de agotarse. La producción española ‘El sexo de los ángeles’ se acerca a esa premisa con el aliciente de que en su trama aparecen la homosexualidad y la bisexualidad. Se trata de un drama que aborda temas como los sentimientos, el deseo y la aceptación a partir de una historia de amor libre. El protagonismo recae en Astrid Bergès-Frisbey, prometedora actriz de cautivadora belleza, Llorenç González (de la serie ‘Gran Hotel’) y Álvaro Cervantes (‘Luna, el misterio de Calenda’). El filme de Xavier Villaverde se presentó en la sección oficial del Festival de Málaga, certamen en el que ganó las biznagas de plata al actor de reparto (para Cervantes) y a la fotografía. A pesar de sus defectos (como por ejemplo algunos desvaríos argumentales), la película tiene su interés y gustará al público juvenil.

Carla (Bergès-Frisbey) trabaja como fotógrafa en una revista universitaria. Mantiene una relación estable desde hace años con Bruno (González), con el que convive. Un día Bruno conoce a Rai (Cervantes), un seductor nato, y se hacen amigos. Pronto surge la llama de la pasión y la aventura afectará a su vínculo con Carla. En un principio, la chica se mostrará reacia a la situación, si bien aceptará que Bruno se acueste con un hombre por el amor que siente hacia él. Sin embargo, los celos no desaparecerán y, por paradójico que resulte, Carla empezará a sentirse atraída por Rai, en parte para castigar a Bruno.

‘El sexo de los ángeles’ tarda en entrar en materia, y eso que el público sabe desde un primer momento que narra un romance a tres bandas. Su mensaje sobre la libertad sexual no es tan provocador como pretende, aunque no se puede negar que la trama, apoyada en unas buenas interpretaciones, entretiene y tiene su punto morboso. El largometraje, rodado con diálogos en catalán y castellano, no destaca por su realismo, pero sí retrata ciertas inquietudes juveniles.

Lo mejor: las interpretaciones del trío protagonista.

Lo peor: tarda en entrar en materia.

Puntuación: 6/10.

‘Wilaya’

El Sahara es un pueblo olvidado, oprimido y sin recursos. De ahí que desde el ámbito de la cultura surjan proyectos que reflejan la vida en los campos de refugiados, ya sea en tono de denuncia o con una vocación informativa, de mostrar la cotidianidad (sin por ello perder el ojo crítico) para que el espectador saque sus propias conclusiones acerca de lo que ocurre. En este segundo grupo encaja ‘Wilaya’, película que además hace hincapié en el complicado papel que juega la mujer en esa sociedad. El filme se exhibió en la sección oficial del Festival de Málaga, certamen en el que obtuvo la biznaga de plata a la mejor banda sonora. También se proyectó en el marco de la Berlinale.

A raíz de la muerte de su madre, Fatimetu (Nadhira Mohamed), criada desde niña en España, se ve obligada a regresar al poblado saharaui de Tinduf (Argelia) en el que se encuentra su familia. Allí volverá a verse con su hermana Hayat (Memona Mohamed), un ejemplo de superación dada su discapacidad. Acostumbrada al estilo de vida occidental, a Fatimetu le costará volver a adaptarse a la rutina en el desierto, en especial a las convenciones sociales. Sin embargo, no dudará en comprar un todoterreno y trabajar como repartidora de alimentos junto a Hayat. Una experiencia que unirá de nuevo a las hermanas.

‘Wilaya’, dirigida por Pedro Pérez Rosado, se resiente por culpa de una trama mínima y predecible (a pesar de las alusiones al choque de culturas) que no sostiene el conjunto, a su vez mermado por un ritmo narrativo demasiado lento. El público agradecerá las buenas intenciones y el mensaje de fondo (que expone de forma neutra, sin doctrinas), pero, como largometraje en sí, es una obra limitada. Funciona mejor como retrato del día a día de los saharauis.

Lo mejor: sus buenas intenciones.

Lo peor: una trama menor.

Puntuación: 5/10.

‘Los vengadores’

Hace unos años, Marvel puso en marcha un ambicioso proyecto: lanzar una nueva remesa de largometrajes centrados en distintos superhéroes (que incluían ‘cameos’ de otros personajes relevantes dentro del universo de la editorial) con vistas a reunirlos en ‘Los vengadores’, película concebida como el inicio de la saga definitiva del género. La jugada era arriesgada pero, viendo los resultados, les ha salido bien. ‘Los vengadores’ es puro espectáculo, una megaproducción (el calificativo de ‘blockbuster’ se queda corto) con la que el espectador disfruta, sea o no fan de las viñetas, durante sus 140 minutos de duración, que se pasan en un suspiro. Este tipo de propuestas, si están bien hechas (como es el caso) son perfectamente compatibles con obras de héroes de cómic más profundas o con pretensiones de autor.

Loki (Tom Hiddleston) ha robado una ilimitada fuente de energía con la intención de someter a los hombres, primer objetivo de su malévolo plan. Ante esta situación, y con el planeta en peligro, Nick Furia (Samuel L. Jackson), responsable de SHIELD, agencia dedicada al mantenimiento de la paz, reclama la colaboración del Capitán América (Chris Evans), Iron Man (Robert Downey Jr.), Thor (Chris Hemsworth), el profesor Bruce Banner (Mark Ruffalo), quien se transforma en el temible Hulk, y la Viuda Negra (Scarlett Johansson). Sin embargo, estos héroes deberán resolver sus rencillas si quieren salvar al mundo de la destrucción.

En manos equivocadas, una cinta de la envergadura comercial de ‘Los vengadores’ podría haber sido un desastre, si bien el director elegido, el venerado Joss Whedon (‘Serenity’), muestra su pericia narrativa (atención al virtuoso clímax) y equilibra muy bien las escenas para el lucimiento de los personajes, encarnados por unos actores metidos de lleno en el papel. No obstante, quizá el vengador más desdibujado sea Ojo de Halcón, no por la actuación de Jeremy Renner, sino porque queda relegado a un segundo plano. Las secuencias de acción son vibrantes en un filme que también cuenta con momentos cómicos, casi siempre a cargo de Iron Man y sus comentarios irónicos o la bestialidad de Hulk. La trama resulta simple y predecible, pero no importa, ya que ‘Los vengadores’ cumple a la perfección su cometido de entretener.

La película contiene guiños a los cómics y alude a hechos ocurridos en las otras producciones de Marvel, de ahí que lo ideal sería que el espectador se familiarizara primero con esa mitología. Un apunte: que nadie abandone la sala en los títulos de créditos; no falta el epílogo con pistas para la segunda parte.

Lo mejor: ofrece entretenimiento liviano de primera clase.

Lo peor: una trama simple que no contentará a los escépticos.

Puntuación: 7/10.