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‘Retreat (Aislados)’

Cartel español de 'Retreat (Aislados)'
Cartel español de ‘Retreat (Aislados)’

Las películas con pocos personajes resultan propicias para explorar los conflictos que surgen ante una situación límite. Es el caso de ‘Retreat (Aislados)’, producción británica que juega con la amenazadora presencia de un extraño y el temor a una epidemia mortal. Un pequeño ‘thriller’ psicológico que, a pesar de la falta de sorpresa en cuanto a su desarrollo, posee encanto y cumple gracias a su solvencia narrativa y el trabajo de Thandie Newton, Cillian Murphy y Jamie Bell. Los filmes que van directos al mercado del DVD (así llegó a España) suelen despertar recelo, si bien ‘Retreat’, con sus defectos, no merece perderse en el mar de la indiferencia.

Una pareja en crisis (compuesta por Newton y Murphy), lastrada por la ausencia de comunicación y hechos traumáticos del pasado, decide pasar unos días en la casa rural de una isla deshabitada. La paz del lugar puede ser el único asidero de su relación. Los problemas aumentan con la irrupción de un soldado herido (Jaime Bell) que asegura que un virus mortal se ha extendido por la población. El militar, con hostilidad, les obligará a atrincherar la casa y a quedarse con él dentro.

Thandie Newton, en una escena de 'Retreat (Aislados)'
Thandie Newton, en una escena de ‘Retreat (Aislados)’

‘Retreat (Aislados)’ mantiene la duda de si el soldado dice la verdad acerca de la pandemia o es un perturbado con malas intenciones y explota esa baza. El largometraje, dirigido por Carl Tibbets, se centra en el retrato de personajes y muestra el dolor y el resentimiento de la mujer, la debilidad del hombre y el carácter violento del militar. Las alusiones a un virus y la presencia de Cillian Muprhy pueden hacer pensar en una variante minimalista de ‘28 días después’. Sin embargo, ‘Retreat’ apuesta por realzar el componente psicológico, con una tensión creciente, en detrimento de la acción o el terror, elección en la que también influye lo reducido del presupuesto. Un enfoque que quizá moleste a los espectadores que esperen un ‘thriller’ al uso y no un tratamiento más intimista.

La puesta en escena atesora detalles sutiles referentes al recelo entre personajes, aunque ‘Retreat’ no termina de aprovechar las posibilidades para la angustia que ofrece un espacio reducido (la mayor parte de la historia acontece en el interior de la casa). Sin resultar muy llamativos, los giros argumentales del último tercio animan la función. Los actores aciertan en sus registros, en especial Bell, el más inspirado.

Lo mejor: la tensión creciente entre personajes.

Lo peor: un recorrido previsible.

Puntuación: 5,5.

‘Luces rojas’

En el cine español es cada vez más frecuente la existencia de proyectos que, con la mirada puesta en el mercado internacional, se ruedan en inglés y cuentan con figuras del ‘star system’ estadounidense y europeo. Una forma de fortalecer la industria y de paso explorar géneros menos transitados. Es el caso de ‘Luces rojas’, tercer trabajo (hasta la fecha el más ambicioso) del director gallego Rodrigo Cortés, protagonizado por Cillian Murphy, Sigourney Weaver y Robert De Niro. Un ‘thriller’ de temática paranormal que entretiene y seduce al espectador a pesar de su irregularidad y de dejar cierto poso amargo; el resultado no es tan redondo como se presuponía. Quizá sea porque, como los psíquicos que retrata, en el fondo vive de la apariencia.

Margaret Matheson (Weaver) y su ayudante Tom Buckley (Murphy) investigan casos supuestamente paranormales. Su objetivo consiste en descubrir el fraude de quienes se aprovechan de crédulos y analfabetos funcionales alegando que tienes poderes y conexiones con otra realidad. El retorno a la vida pública, después de 30 años de ausencia, del misterioso mentalista Simon Silver (De Niro) empezará a obsesionar a Buckley, deseoso de desenmascararle. Pero hay cosas que es mejor no saber…

‘Luces rojas’, presentada en el Festival de Sundance, evidencia el talento visual y el brío narrativo de Cortés, también responsable del guion. La cinefilia de Cortés es palpable en cada escena (esas lámparas ‘lynchianas’…). No obstante, la película se resiente por unos cambios bruscos de estilo, algunos efectismos y un desarrollo en el que no faltan los tópicos, como la presencia de personajes funcionales (por ejemplo, el interpretado por Elizabeth Olsen). Los citados defectos se contrarrestan con una impecable factura técnica (no parece española) y un convincente reparto. Asimismo, se agradece su original desenlace, que aquí no vamos a desvelar. En términos generales, pese a sus lagunas, se trata de una propuesta interesante.

Lo mejor: la osadía de Cortés y el aspecto técnico.

Lo peor: los tópicos y sus cambios de ritmo.

Puntuación: 6/10