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‘Colonia V’, caníbales bajo el hielo

Laurence Fishburne y Kevin Zegers, en 'Colonia V' (Tripictures)
Laurence Fishburne y Kevin Zegers, en ‘Colonia V’ (Tripictures)

El cine de ciencia ficción parte de planteamientos que explotan las apocalípticas consecuencias del cambio climático. La producción canadiense ‘Colonia V’ (su título original es ‘The colony’) muestra los efectos de una glaciación que acabó con la vida sobre la superficie terrestre. Sin enmarcarse en el terror, juega también con los elementos de la temática zombi, representados en los salvajes que para garantizar la existencia perdieron su humanidad al optar por el canibalismo. La fidelidad al género es su principal virtud y, a la vez, un defecto al resultar demasiado previsible. Sin embargo, entretiene al amante de la serie B, quien reconocerá sus influencias (de John Carpenter a Neil Marshall).

Los supervivientes se han establecido en colonias ubicadas bajo tierra. La gripe constituye una seria amenaza, de forma que, si alguien enferma, lo ponen en cuarentena y le realizan un test. En caso de que el resultado sea positivo, el afectado puede optar entre recibir un disparo o morir en la nieve. Los protagonistas descubrirán el horror tras recibir una llamada de socorro de la Colonia V.

Cartel de 'Colonia V' (Tripictures)
Cartel de ‘Colonia V’ (Tripictures)

El filme, presentado en el Festival de Sitges de 2013, se entrega a las reglas del género, palpables en la caracterización de personajes: el joven con un trauma por la pérdida de su familia, el líder justo o el miembro del grupo que apuesta por implantar métodos radicales. ‘Colonia V’ convence, dentro de su modestia, por la ambientación y el diseño de producción, aunque sus fondos digitales se asemejan a los de un videojuego. Su director, Jeff Renfroe (responsable de ‘Paranoia 1.0’), apuesta por elecciones estilísticas de dudosa eficacia, como algunos ‘travellings’ y puntuales acelerados o congelados de imagen. La propuesta incide en la maldad inherente al ser humano, sobre todo en las situaciones límite, y en su tramo final regala una agradecida escena ‘gore’.

El protagonismo recae en Kevin Zegers, acompañado por Laurence Fishburne y Bill Paxton, actores de contrastada solvencia pero cuya carrera se ha estancado.

Lo mejor: su tono de serie B sin pretensiones.

Lo peor: el carácter convencional del conjunto.

Puntuación: 6/10.

‘Looper’

En 2005, el director Rian Johnson llamó la atención en el panorama ‘indie’ con ‘Brick’, historia con aroma al ‘noir’ clásico ambientada en un instituto. Tras rodar ‘The brothers Bloom’ (inédita en España), Johnson vuelve a manifestar su predilección por el género en ‘Looper’, su proyecto más ambicioso hasta la fecha. Una intriga de cine negro en un envoltorio propio de la ciencia ficción. Asesinatos, choques de identidades y saltos temporales al pasado definen a una película cuya principal virtud reside en su desarrollo narrativo, que funciona con la precisión del reloj que lleva el protagonista, el ascendente Joseph Gordon-Levitt, caracterizado para parecerse a su yo del futuro, el icónico Bruce Willis. Se trata de una notable propuesta, sorprendente por momentos, que atrapa al espectador por su hábil mezcla de referentes.

Los viajes en el tiempo existen en el año 2072 y, dada la dificultad para cometer asesinatos, las mafias envían a sus víctimas casi tres décadas atrás, donde unos sicarios conocidos como ‘loopers’ ejecutan el trabajo y se deshacen de los cadáveres. Los ‘loopers’ deben eliminar a cualquier persona, incluso si su objetivo es su versión del futuro, misión a la que se le denomina ‘cerrar el bucle’. Por conocer su triste destino, los asesinos reciben una compensación económica. Joe (Gordon-Levitt) se meterá en un grave aprieto cuando se le escape él mismo (Bruce Willis).

La atractiva premisa de ‘Looper’ tiene su extensión en una historia bien construida y que sabe dosificar los giros argumentales. Rian Johnson, también guionista, juega con las posibilidades narrativas del contraste entre las dos versiones de Joe y sus distintas motivaciones, así como remarca que el camino elegido y las circunstancias determinan la identidad. El largometraje, de poso fatalista, esboza una sociedad futura despojada de valores y en la que reina la pobreza, contexto que puede interpretarse como la evolución lógica de la época actual de seguir la deriva de la crisis y la desigualdad.

Mediado el metraje, ‘Looper’ se mueve por un terreno inesperado y cambia de tono; entonces se descubre como una película de ciencia ficción que combina espectáculo y hondura dramática. Su condición atípica (un filme de autor escondido en las formas de un producto comercial), y su consiguiente estímulo para el cinéfilo, hacen que en la valoración global se pasen por alto ciertas imperfecciones: varios secundarios funcionales y un descenso de la intensidad al comienzo del tercer acto, aunque repunta al final.

Lo mejor: la fuerza del conjunto, que reposa en su desarrollo narrativo, y lo atípico de la propuesta.

Lo peor: algún pequeño bajón de ritmo en el tercer acto.

Puntuación: 7,5/10.

‘Prometheus’

‘Prometheus’, una de las películas más esperadas de la temporada veraniega, ha sido recibida con tibieza. El ansiado regreso de Ridley Scott al universo de ‘Alien’ se ha visto perjudicado por las expectativas desorbitadas de los aficionados (la tendencia de Internet a ‘inflar’ proyectos es un arma de doble filo) y una intensa campaña de promoción que enseñaba demasiado. En el ambiente cinéfilo late cierta decepción, algo comprensible y, al mismo tiempo, injusto con el valor del filme. ‘Prometheus’, a pesar de sus errores de guion y ciertos alardes de falsa trascendencia, es una interesante obra de ciencia ficción que ahonda en la mitología de la saga y se encuentra a medio camino entre la ‘precuela’ y el ‘remake’. Destaca sobre todo por su espectacular aspecto visual (algo evidente desde el prólogo) y la actuación de Michael Fassbender, quien corrobora su condición de hombre del momento.

Fotograma de 'Prometheus'Para ver ‘Prometheus’, lo mejor es llegar virgen al cine y evitar la consulta de páginas plagadas de ‘spoilers’ (no es el caso de este ‘post’). En el año 2093, una expedición viaja a un lejano planeta con la esperanza de hallar respuestas sobre el origen de la raza humana. Lo que encontrarán dinamitará sus creencias y les pondrá en un grave peligro.

Da la sensación de que Scott, cineasta perfeccionista, aspira a reinventar el género en cada plano, con la dificultad de que tiene como material de partida un guion que no está a la altura de ese objetivo. El resultado es una película demasiado consciente de sí misma que vive de la apariencia, un truco que se destapa con las deficiencias de la historia, como subtramas prescindibles y personajes con los que es difícil conectar (el de Charlize Theron se lleva la palma), a excepción de los de Noomi Rapace e Idris Elba. Las inconsistencias del argumento también se manifiestan en la última media hora de metraje, en la que los acontecimientos se desarrollan de forma atropellada.

En el lado positivo, ‘Prometheus’ genera tensión, incluye acertados guiños y referencias al original y ofrece entretenimiento de calidad, no exento de sorpresas, al seguidor de la ciencia ficción, que sabrá apreciar su tono adulto, poco habitual en las superproducciones de Hollywood. Podría ser mejor, sí, pero actualiza con dignidad una franquicia clave en el cine ‘sci-fi’, maltratada por inventos como ‘Alien vs. Predator’.

Lo mejor: su fuerza visual y Michael Fassbender.

Lo peor: las inconsistencias del guion.

Puntuación: 7/10.

‘La hora más oscura’

‘En la puerta de casa’ mostraba cómo un ataque químico separaba a una pareja (un hombre, en la vivienda, no podía dejar a la mujer, que estaba infectada en la calle). El entonces debutante en la dirección Chris Gorak coqueteaba con el suspense apocalíptico, al igual que en su segundo trabajo, ‘La hora más oscura’, su primera prueba de fuego en el cine comercial. Respaldado por Timur Bekmambetov (‘Guardianes de la noche’, ‘Wanted’) en la producción, la película narra una invasión alienígena, con la peculiaridad de que los extraterrestres son invisibles y detectan a los humanos por la energía que desprenden.

Dos amigos estadounidenses (Emile Hirsch y Max Minguella) se desplazan a Moscú por negocios. Nada más aterrizar, descubren que les han robado la idea empresarial, por lo que prefieren pasar el mal trago disfrutando de la noche moscovita. Nada más conocer a dos guapas compatriotas (Olivia Thirlby y Rachael Taylor), los alienígenas entran en escena, amenaza ante la que deberán aunar fuerzas si quieren sobrevivir.

El aspecto visual de ‘La hora más oscura’ es atractivo (se nota que Bekmambetov está detrás del proyecto), pero el espectáculo termina ahí. El filme no emociona y es una sucesión de clichés e ideas ya vistas en otras obras de ciencia ficción; carece de alma y funciona en piloto automático. Es un producto digno, pero fallido. Para ver y olvidar al levantarse de la butaca. Una pena.

Lo mejor: el diseño de producción.

Lo peor: una historia sin alma.

Puntuación: 5/10