‘Sólo para dos’, enredos a la española

Las historias de enredos han caído en desuso en el cine español, por eso la comedia ‘Sólo para dos’ desprende cierto aire caduco al recuperar la temática. La torpeza de la propuesta, coproducida con Argentina, se manifiesta en un desarrollo tan previsible que el espectador adivina lo que va a ocurrir en cada escena (hasta puede recitar los diálogos antes que los personajes), defecto que limita el efecto humorístico buscado. No obstante, despierta cierta simpatía al apelar a la complicidad mediante una trama que, enmarcada en las eternas diferencias entre sexos, muestra arrebatos pasionales en un hotel de Isla Margarita. Las alusiones a la telenovela ‘Cristal’, lejos de suponer simples guiños, revelan que el filme tiene alma de culebrón.

Cartel de la comedia hispanoargentina 'Sólo para dos' (Buena Vista)
Cartel de la comedia hispanoargentina ‘Sólo para dos’ (Buena Vista)

Dirigida por Roberto Santiago, responsable de ‘El penalti más largo del mundo’ o de ‘¿Estás ahí?’, ‘Sólo para dos’ ironiza sobre las relaciones románticas a partir de la crisis que viven Gonzalo y Valentina, propietarios de un centro vacacional al que acuden parejas. El lema del complejo (“Aquí honramos el amor”) contrasta con las tensiones de los dueños y el comportamiento de los clientes. Las conversaciones en torno a la infidelidad y la exposición de sus consecuencias propician momentos en su mayoría postizos o que se alargan en exceso (por ejemplo, en los líos ocasionados por una cena). Estas situaciones, de pura repetición, han perdido gracia en la pantalla, si bien el largometraje juega con ellas de forma insistente. La rutina se apodera del relato, de forma que el alcance de las bromas depende de la predisposición del público a dejarse llevar aun a sabiendas de que se trata de un producto fallido, además de impersonal. La música, sin variar de melodías, satura en lugar de acompañar la narración.

El reparto, con Santi Millán, Martina Gusmán, Antonio Garrido y Nicolás Cabré en los papeles principales, cumple pero en ocasiones resulta poco creíble, ya sea por falta de convencimiento de los actores o por la desgana del guión.

Lo mejor: despierta complicidad como pasatiempo ligero.

Lo peor: su tono postizo.

Puntuación: 4,5/10

‘La Venus de las pieles’: un juego de poder y sumisión

El teatro ha estado ligado a la trayectoria de Roman Polanski, un hecho reflejado en adaptaciones como ‘La muerte y la doncella’ o ‘Un dios salvaje’ y en su vocación de desarrollar historias con un número reducido de personajes. ‘La Venus de las pieles’, traslación a la pantalla de la obra de David Ives, aparenta ser un título de transición dentro de su filmografía pero condensa parte de las inquietudes del cineasta y cuenta con un progresivo aire turbio que denota su autoría. La película, sustentada en la entrega interpretativa de Emmanuelle Seigner y Mathieu Amalric, alude a las obsesiones del escritor que aporta facetas de sí mismo en el proceso creativo y explora a su vez el juego de poder y sumisión que puede influir en el amor y los deseos reprimidos. Las reflexiones cautivan al espectador e invitan al debate acerca de una propuesta de fuerza erótica y de motivaciones intelectuales.

Mathieu Amalric y Emmanuelle Seigner, en 'La Venus de las pieles' (Wanda)
Mathieu Amalric y Emmanuelle Seigner, en ‘La Venus de las pieles’ (Wanda)

Un viejo teatro parisino es el escenario del encuentro entre Thomas, un autor, y Vanda, una actriz que acude tarde a la audición para el papel protagonista de la obra, una versión de la novela de Leopold von Sacher-Masoch, inspirador del término ‘masoquismo’. Thomas se siente incómodo y quiere proteger su adaptación ante la insistencia de la mujer, en apariencia ordinaria y embutida en un ceñido traje de cuero, en hacer la prueba. Para sorpresa del escenógrafo, Vanda realiza una interpretación brillante y se sabe todos los diálogos. En sus conversaciones, Thomas y Vanda entran y salen de los personajes de la obra, hasta el punto de que el teatro determina e intensifica la relación.

Cartel español de 'La Venus de las pieles', de Roman Polanski (Wanda)
Cartel español de ‘La Venus de las pieles’, de Roman Polanski (Wanda)

La puesta en escena de Polanski realza la sensualidad de algunos momentos y sumerge al espectador en una atmósfera donde laten el miedo y la atracción, el sexo y el afán de dominar o ser sumiso. La irrealidad se apodera del relato en un tramo final con riesgo de desconcertar, si bien resulta clave para desentrañar las posibles intenciones del director, aspecto en el que también habría que considerar ciertos detalles de ambientación.

Seigner y Amalric demuestran su versatilidad en unos personajes que, en el fondo, implican un doble, o incluso triple, papel. La actriz, mujer de Polanski y habitual en sus proyectos desde los tiempos de ‘Frenético’, desprende magnetismo en cada plano.

Lo mejor: las sugerentes reflexiones que plantea la obra y la versatilidad de Seigner y Amalric.

Lo peor: que sea catalogado, por defecto, como un título menor de Polanski.

Puntuación: 8/10.

’12 años de esclavitud’, el horror del pasado

Las películas reflejan situaciones del pasado que, vistas con la perspectiva actual, avergüenzan sobre la condición humana. En ‘12 años de esclavitud’, Steve McQueen, director especializado en profundizar en historias espinosas, huye del retrato fácil para aproximarse a un episodio turbio de Estados Unidos y subraya un matiz aterrador: bajo el racismo esclavista latían motivaciones económicas basadas en la idea de propiedad. McQueen confirma que es uno de los mejores autores del momento y dota a la propuesta, candidata a nueve Oscars, de una fuerza que trasciende la pantalla. No juzga a aquella sociedad, solo muestra su funcionamiento. La producción disipa cualquier sospecha alusiva a un supuesto carácter prefabricado para arrasar en la temporada de premios (el tema resulta propicio) y constituye un ejemplo del buen cine que impacta en el espectador.

Chiwetel Ejiofor y Michael Fassbender, en '12 años de esclavitud' (DeAPlaneta)
Chiwetel Ejiofor y Michael Fassbender, en ’12 años de esclavitud’ (DeAPlaneta)

‘12 años de esclavitud’ narra la horrible experiencia de Solomon Northup, un músico negro de clase acomodada que residía junto a su familia en el estado de Nueva York y que en 1841 fue engañado, secuestrado y vendido como esclavo. Al principio de su cautiverio, el protagonista asegura que no se resigna y que desea vivir, pero después las circunstancias le obligan a limitarse a sobrevivir. El filme muestra esa evolución y se centra en el trato que recibe por parte de sus dueños. Si el primero cuida su ‘producto’ y denota un mínimo de humanidad, el segundo, un sádico dominado por su esposa y obsesionado con una esclava, lleva al límite el concepto de propiedad.

Cartel español de '12 años de esclavitud' (DeAPlaneta)
Cartel español de ’12 años de esclavitud’ (DeAPlaneta)

El dolor y la impotencia determinan el ambiente en las plantaciones, en el que también flota lo peor de la esencia humana, presente por ejemplo en cierta escena en la que los esclavos prefieren mirar para otro lado. Esa imagen se queda grabada en el recuerdo del público, al igual que las violentas torturas, el mercadeo de negros (considerado una simple transacción comercial) o el emotivo epílogo.

El guión, escrito por John Ridley a partir del libro del propio Northup, cuida el retrato de personajes en un largometraje al que se le puede reprochar su lentitud en algunos tramos. Dentro de la brillantez del reparto, cabe destacar a Chiwetel Ejiofor, quien transmite pesadumbre y rabia, a Lupita Nyong’o, en una aparición breve pero intensa (su rostro revela la desesperación), y a un inspiradísimo Michael Fassbender. No sorprende que Brad Pitt, aquí productor, se reserve el papel del único blanco bueno.

Lo mejor: el reparto, la dirección de McQueen y la intensidad de sus escenas.

Lo peor: su lentitud narrativa en algunos tramos.

Puntuación: 8/10.

‘Sobran las palabras’: amor y frustraciones en la mediana edad

Las últimas películas de un actor fallecido cobran un significado especial y resulta complicado obviar esa circunstancia, como ocurre en ‘Sobran las palabras’, donde sobrevuela el repentino y triste adiós de James Gandolfini, el icónico Tony Soprano. La directora Nicole Holofcener propone una comedia dramática de apariencia ‘indie’ sobre el amor en la mediana edad y las frustraciones que puede llevar de la mano, una historia sencilla cuya eficacia se sustenta en una encantadora Julia Louis-Dreyfus y en un enorme Gandolfini. El trabajo de sus protagonistas, su sintonía en pantalla y el poder de identificación que sus elementos ejercen en el público elevan un filme convencional en cuanto a desarrollo.

James Gandolfini y Julia Louis-Dreyfus, en 'Sobran las palabras' (Fox)
James Gandolfini y Julia Louis-Dreyfus, en ‘Sobran las palabras’ (Fox)

A partir del encuentro de dos divorciados en una fiesta, ‘Sobran las palabras’ sigue el esquema del proceso amoroso. Primero está la fase de encantamiento, en la que Eva y Albert empiezan a salir y hablan de sus inquietudes, determinadas por los hijos, que se hacen mayores, y sus fallidos matrimonios. La obra se apoya en las conversaciones que mantienen ambos y en las confidencias entre Eva y sus amigas. Después los defectos de cada uno se hacen evidentes, situación agravada porque Eva, sin saberlo, había entablado amistad con la ex de Albert, mujer que envenena la relación con sus comentarios. Aquí ‘Sobran las palabras’ juega con las casualidades de la comedia de enredos y revela que la convivencia en pareja, aparte del cariño, depende de cómo se toleran las manías o defectos del compañero.

Cartel español de 'Sobran las palabras' (Fox)
Cartel español de ‘Sobran las palabras’ (Fox)

Nicole Holofcener, responsable de ‘Amigos con dinero’, demuestra más habilidad como guionista que detrás de las cámaras, con una dirección algo plana, aunque la temática tampoco requiere alardes narrativos. El largometraje, presentado en el Festival de Gijón, incluye diálogos acertados, si bien otras producciones han sabido retratar mejor las diferencias entre sexos. ‘Sobran las palabras’ intenta emular las formas del cine ‘indie’ (objetivo evidente en la estructura, el uso de la música y el tono melancólico) y explora a su vez las consecuencias del síndrome del nido vacío, ya que Eva debe enfrentarse a la marcha de su hija a la universidad.

Louis-Dreyfus y Gandolfini formaban a priori una atípica pareja, pero se complementan a la perfección. El actor desprende ternura y fuerza interpretativa en un registro menos habitual que le permite burlarse de su peso y, de forma indirecta, referirse a su etapa televisiva (el personaje trabaja en una biblioteca que recoge material de series clásicas). Como reflejan los créditos finales, la película está dedicada a Gandolfini. En el reparto figuran Catherine Keener y Toni Collette.

Lo mejor: el tono adulto y el brillante trabajo de Louis-Dreyfus y Gandolfini.

Lo peor: una historia demasiado sencilla.

Puntuación: 6,5/10.

‘Colonia V’, caníbales bajo el hielo

Laurence Fishburne y Kevin Zegers, en 'Colonia V' (Tripictures)
Laurence Fishburne y Kevin Zegers, en ‘Colonia V’ (Tripictures)

El cine de ciencia ficción parte de planteamientos que explotan las apocalípticas consecuencias del cambio climático. La producción canadiense ‘Colonia V’ (su título original es ‘The colony’) muestra los efectos de una glaciación que acabó con la vida sobre la superficie terrestre. Sin enmarcarse en el terror, juega también con los elementos de la temática zombi, representados en los salvajes que para garantizar la existencia perdieron su humanidad al optar por el canibalismo. La fidelidad al género es su principal virtud y, a la vez, un defecto al resultar demasiado previsible. Sin embargo, entretiene al amante de la serie B, quien reconocerá sus influencias (de John Carpenter a Neil Marshall).

Los supervivientes se han establecido en colonias ubicadas bajo tierra. La gripe constituye una seria amenaza, de forma que, si alguien enferma, lo ponen en cuarentena y le realizan un test. En caso de que el resultado sea positivo, el afectado puede optar entre recibir un disparo o morir en la nieve. Los protagonistas descubrirán el horror tras recibir una llamada de socorro de la Colonia V.

Cartel de 'Colonia V' (Tripictures)
Cartel de ‘Colonia V’ (Tripictures)

El filme, presentado en el Festival de Sitges de 2013, se entrega a las reglas del género, palpables en la caracterización de personajes: el joven con un trauma por la pérdida de su familia, el líder justo o el miembro del grupo que apuesta por implantar métodos radicales. ‘Colonia V’ convence, dentro de su modestia, por la ambientación y el diseño de producción, aunque sus fondos digitales se asemejan a los de un videojuego. Su director, Jeff Renfroe (responsable de ‘Paranoia 1.0’), apuesta por elecciones estilísticas de dudosa eficacia, como algunos ‘travellings’ y puntuales acelerados o congelados de imagen. La propuesta incide en la maldad inherente al ser humano, sobre todo en las situaciones límite, y en su tramo final regala una agradecida escena ‘gore’.

El protagonismo recae en Kevin Zegers, acompañado por Laurence Fishburne y Bill Paxton, actores de contrastada solvencia pero cuya carrera se ha estancado.

Lo mejor: su tono de serie B sin pretensiones.

Lo peor: el carácter convencional del conjunto.

Puntuación: 6/10.

‘El consejero’

El cinéfilo busca autoría en las películas, pero el ejercicio de estilo conlleva riesgos, sobre todo si parece la única pretensión del proyecto. Cada línea de diálogo de ‘El consejero’ busca plasmar la impronta de Cormarc McCarthy, en su primer guión para la gran pantalla. El trabajo del novelista es el principal valor y, a su vez, el problema de una obra donde la trascendencia y lo sublime cohabitan con el artificio. La dirección de Ridley Scott y un reparto de lujo atraen al espectador, que debería tener en cuenta que la historia no da ninguna facilidad. ‘El consejero’ resulta una propuesta fallida y, aun así, interesante.

Javier Bardem y Michael Fassbender, en 'El consejero' (Fox)
Javier Bardem y Michael Fassbender, en ‘El consejero’ (Fox)

El ‘thriller’ se estructura en función de las conversaciones entre personajes, a menudo complejas disertaciones, algunas de ellas brillantes. La entrada de un abogado en el turbio negocio de la droga sirve para establecer una lectura moral en torno a la codicia y sus consecuencias. En un principio preguntan al letrado si sabe a qué se enfrenta y después, con la situación descontrolada, le advierten de que ya es tarde para lamentarse.

Scott, poco inspirado detrás de la cámara, está eclipsado por el guión que adapta. A mitad de metraje, cuando los hechos se precipitan, la narración se dispersa y hasta parece olvidarse del protagonista. ‘El consejero’ incluye detalles cargados de simbolismo (los guepardos y su conexión con Malkina) y destaca por una atmósfera en la que el sexo se encuentra latente, como manifiesta la sorprendente escena del siluro y el coche. La oscura imaginación de McCarthy, digna del mejor David Cronenberg, regala un momento por el que será recordada la película.

Cartel de 'El consejero' (Fox)
Cartel de ‘El consejero’ (Fox)

La trama acontece en distintos puntos de México y en Chicago, si bien las localizaciones no engañan y evidencian que parte de ‘El consejero’ se rodó en España. Michael Fassbender, Javier Bardem (con una estrafalaria caracterización) y Penélope Cruz se limitan a cumplir. Más entonados están Brad Pitt y una recuperada Cameron Diaz que borda su papel de mujer fatal.

Lo mejor: la brillantez de algunos diálogos y Cameron Diaz

Lo peor: se olvida por completo del público.

Nota: 6/10.

‘Blue Jasmine’

Los tópicos envuelven el debate que suscita cada nuevo proyecto de Woody Allen. La discusión siempre oscila en torno a si se trata de una obra magna, menor o de transición dentro de la filmografía del cineasta, tan amplia que abarca varias etapas. ‘Blue Jasmine’ es su mejor película desde ‘Match Point’ y muestra a un Allen inspirado, un hecho que, de por sí, constituye una celebración para el aficionado. El director ironiza sobre la arrogancia de la alta sociedad a partir del retrato de una mujer hipócrita y obsesionada por el estatus social que se enfrenta a la realidad, una historia realzada por la estupenda actuación de Cate Blanchett. Con su maestría narrativa, Allen firma un drama con toques de comedia amarga que, en segundo término, incorpora una mirada crítica hacia las formas corruptas del sistema financiero.

Cate Blanchett brilla en 'Blue Jasmine' (Warner)
Cate Blanchett brilla en ‘Blue Jasmine’ (Warner)

Arruinada y traicionada por su exmarido, Jasmine se ve obligada a cambiar su vida de lujo y fiestas de gala en Nueva York por el modesto piso de su hermana en San Francisco. Siempre ha renegado de ella al considerarla una persona ordinaria, pero ahora solicita su ayuda porque no le queda otro remedio. El brillante comienzo del filme, con las escenas en el avión y el aeropuerto, basta para describir la falsedad de la protagonista. El relato, estructurado mediante ‘flashbacks’, refleja la vida de ensueño y despreocupación que llevaba Jasmine (en realidad, Janet) y como esta se desmorona. El guión pone énfasis en el contraste entre las dos hermanas, de estratos opuestos, y en la situación de una mujer al borde del colapso. Jasmine, ansiosa y adicta a los medicamentos, habla sola en ocasiones y tiene detalles neuróticos propios de los personajes del cine de Allen, lo que se suma a los rasgos estilísticos de sus producciones, marcadas por el trasfondo de sus diálogos.

Cartel de 'Blue Jasmine' (Warner)
Cartel de ‘Blue Jasmine’ (Warner)

La sobresaliente dirección de actores se manifiesta en el trabajo de Blanchett, quien en un registro guiado por los matices y los cambios de humor, demuestra que se ha convertido en una dama de la interpretación. Un papel de Óscar que se complementa con las meritorias aportaciones de Sally Hawkins y Bobby Cannavale, sin olvidar a otros secundarios de nivel como Alec Baldwin o Peter Sarsgaard.

Lo mejor: Cate Blanchett y la maestría narrativa de Allen.

Lo peor: el eterno debate en torno a la obra del cineasta.

Puntuación: 8/10.

‘La última llamada (The call)’

Halle Berry protagoniza el 'thriller' 'La última llamada'
Halle Berry protagoniza el ‘thriller’ ‘La última llamada’

‘Session 9’ y, sobre todo, ‘El maquinista’ acreditan la contribución de Brad Anderson al terreno del ‘thriller’. Su trayectoria se ha diluido en el anonimato que implica su condición de director de capítulos televisivos, ámbito donde la atención suele detenerse en el creador de la serie y el reparto. Anderson se encarga de ‘La última llamada’, vibrante propuesta en torno al secuestro de una adolescente con la que disfrutará el aficionado al género. Su entrega al entretenimiento sin pretensiones contagió al público del Festival de Sitges, donde se proyectó con su título original, ‘The call’. El ritmo (realzado por el montaje y la música) y el protagonismo de Halle Berry y Abigail Breslin (la niña de ‘Pequeña Miss Sunshine’) definen una película que eleva el nivel de la productora WWE Studios, por lo general volcada en filmes directos al DVD encabezados por estrellas del ‘wrestling’.

Jordan trabaja como operadora del servicio de emergencias. Un error suyo provoca el secuestro y posterior asesinato de una chica, suceso que le traumatiza. Meses después atenderá la llamada de una joven que, desesperada, llora desde un maletero.

Cartel español de 'La última llamada'
Cartel español de ‘La última llamada’

En un primer momento el filme muestra el trabajo del 911 y cómo se prepara a los operadores, que no pueden hacer promesas ni implicarse emocionalmente con los usuarios y que cuentan con una sala para relajarse después de afrontar una situación difícil. La historia avanza a través de las conversaciones telefónicas entre Jordan y la víctima, guiadas por consejos para que busque el modo de alertar del rapto en el coche y permitir así su localización. La dirección de Anderson denota oficio y puede recordar el estilo del fallecido David R. Ellis en la frenética ‘Cellular’. El relato incluye inverosimilitudes y licencias, compensadas gracias a la deriva sórdida del tramo final, con detalles que animarán a los espectadores cómplices, si bien Anderson no lleva ese planteamiento al límite.

Halle Berry, cuya carrera parece recuperarse, aporta carga dramática a su personaje, y Abigail Breslin realiza una buena actuación, además de demostrar que sabe sufrir en pantalla. Entre los secundarios figuran Morris Chestnut y un fugaz Michael Imperioli (‘Los Soprano’).

Lo mejor: su vibrante ritmo narrativo y los detalles sórdidos del clímax.

Lo peor: que pase desapercibida en el variado ámbito del mércado doméstico.

Puntuación: 6,5/10.

‘Gravity’

Las imágenes del espacio evocan belleza y también temor a lo desconocido, a la evidencia de la insignificancia humana ante la inmensa oscuridad del universo. Esa dualidad está presente en ‘Gravity’, película destinada a convertirse en un clásico inmediato en el ámbito de las odiseas espaciales. Siete años después de entusiasmar con ‘Hijos de los hombres’, el mexicano Alfonso Cuarón regala una obra en la que la trascendencia y la espectacularidad cohabitan en perfecta armonía. Todos sus elementos (dirección, aspectos técnicos, historia, actores) van enfocados a ofrecer una experiencia cinematográfica de primer orden. Impresionante.

Sandra Bullock, en un momento de 'Gravity'
Sandra Bullock, en un momento de ‘Gravity’

El hipnótico primer plano (el globo terráqueo) ya denota el potencial de ‘Gravity’, que narra las penurias de dos astronautas a raíz de que la basura espacial destruya su transbordador. El filme lleva al espectador a la gravedad cero y transmite la soledad que afrontan los personajes; provoca tensión, agobio e incluso escalofríos, sensaciones que llegan al límite cuando el horror se apodera del relato y la doctora Ryan Stone (Sandra Bullock) intuye la muerte. Cuarón demuestra inteligencia narrativa y alterna momentos de fondo reflexivo con brillantes secuencias de acción que atrapan por su poderío visual. La atmósfera envuelve en virtud de los efectos digitales, la fotografía, la banda sonora y un guión (escrito por Cuarón en alianza con su hijo Jonás) al que, eso sí, se le pueden reprochar ciertas licencias de su tramo final, única merma de una película que roza el sobresaliente.

Cartel español de 'Gravity'
Cartel español de ‘Gravity’

‘Gravity’, presentada en los festivales de Venecia y San Sebastián, atesora escenas de fuerte simbolismo, entre las que destaca la imagen que, a bordo de la ‘Soyuz’, remite al vientre materno. Sandra Bullock sorprende con su papel y desarma los prejuicios que la persiguen por defecto. George Clooney, con menos peso en la trama, derrocha carisma.

Lo mejor: las sensaciones que genera y cómo envuelve al espectador.

Lo peor: algunas licencias de guión del tramo final.

Puntuación: 9/10.

‘El pacto’

La joven Caity Lotz protagoniza 'El pacto', de Nicholas McCarthy
La joven Caity Lotz protagoniza ‘El pacto’, de Nicholas McCarthy

La amplia variedad, temática y estilística, de propuestas de cine de terror y fantástico no se refleja en las películas que suelen llegar a la cartelera, apenas una porción de lo que se desarrolla en el marco del género. Los festivales especializados, el mercado doméstico y las plataformas de vídeo bajo demanda mitigan en parte la sensación de orfandad a la que se ve abocado el aficionado. Al seguidor del género le agradará ‘El pacto’ (no confundir con la producción con Nicolas Cage del mismo título), película proyectada en Sitges y Sundance que por suerte procura añadir alicientes a la habitual historia de presencias extrañas. El filme del debutante Nicholas McCarthy, quien se inspira en uno de sus cortometrajes, tiene ciertos detalles de puesta en escena que revelan su esfuerzo por huir de la rutina en la que caen no pocos productos. Una pequeña sorpresa que además luce con orgullo su etiqueta de serie B.

Annie guarda un mal recuerdo de su infancia por culpa del trato que le daba su madre, de ahí que, cuando esta fallece, no quiera regresar a casa con motivo del funeral. No obstante, las extrañas desapariciones de su hermana y su prima en aquella vivienda llevarán a Annie a descubrir el horror que escondía su madre.

Carátula de la edición en DVD de 'El pacto'
Carátula de la edición en DVD de ‘El pacto’

‘El pacto’ utiliza de forma inteligente sus escasos recursos para crear una atmósfera por momentos angustiosa y claustrofóbica, plasmada en el estrecho pasillo de la casa o el armario donde la madre encerraba a las niñas. McCarthy, también guionista, realiza una hábil, aunque no del todo satisfactoria, mezcla de géneros (no es lo que parece). La investigación de Annie provoca que afloren las convenciones y que los trucos de la historia queden expuestos, si bien ‘El pacto’ mantiene el interés.

En el reparto, encabezado por Caity Lotz, una acertada protagonista, llama la atención la fugaz presencia de Casper Van Dien, perdido desde hace años en el agujero de la serie Z.

Lo mejor: la atmósfera angustiosa que consigue en determinados momentos.

Lo peor: ciertos trucos y elementos funcionales del guión.

Puntuación: 6/10.

Blog de críticas de cine del periodista Enrique Abenia