‘Gangster Squad. Brigada de élite’


El cine negro ha dado grandes clásicos y joyas, y quizá por ello conlleva un mayor nivel de exigencia. El aficionado, con su memoria cinéfila, pide un valor añadido, que la película no se limite a transitar por lugares comunes. En ese defecto cae ‘Gangster Squad. Brigada de élite’, con la que Ruben Fleischer (quien despuntó a raíz de ‘Bienvenidos a Zombieland’) se aproxima al ‘noir’ según los parámetros de las novelas ‘pulp’ y el cómic. Un filme correcto pero irregular cuyos puntos fuertes residen en la ambientación y en la presencia de estrellas con tirón (apartado donde destacan Ryan Gosling y Emma Stone, pareja en la ficción) y, en el lado contrario, se resiente por la falta de mordiente de la historia, una copia de obras mejores. Entretenimiento intrascendente.

Emma Stone y Ryan Gosling, en 'Gangster Squad'
Emma Stone y Ryan Gosling, en ‘Gangster Squad’

La acción se desarrolla en 1949 en Los Ángeles, ciudad dominada por el mafioso Mickey Cohen (Sean Penn). John O’Mara (Josh Brolin), uno de los pocos agentes honrados y dispuestos a combatir el crimen que quedan en la urbe, forma un equipo para sabotear a la organización de Cohen hasta que este caiga. La única opción es jugar duro y dejar las placas de policía en casa.

Cartel español de 'Gangster Squad. Brigada de élite'
Cartel español de ‘Gangster Squad. Brigada de élite’

‘Gangster Squad’ abraza las convenciones del cine negro sin aportar novedad y, en consecuencia, nunca atrapa al espectador y se sigue sin entusiasmo, aunque su visionado no molesta. El espectador conoce la estructura, las situaciones y los giros argumentales que conforman el guion, que desaprovecha la oportunidad de realizar un retrato de la podredumbre moral y la corrupción (y más en estos tiempos de convulsión social). Los personajes, planos y desprovistos de matices, responden al esquema de buenos y malos. A estas limitaciones se suma la errónea exposición de los momentos de acción; Fleischer muestra los tiroteos y explosiones a cámara lenta, una cuestionable elección estilística que entorpece la narración, por mucho que busque el énfasis.

Los actores salvan el expediente y solo cumplen; sus registros tampoco favorecen el lucimiento interpretativo al tratarse de estereotipos dentro del cine negro. Sean Penn es el más entonado del elenco, en parte porque encarna al villano.

Lo mejor: la ambientación de los años 40.

Lo peor: la falta de garra del conjunto.

Puntuación: 5/10.

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