‘The artist’


En las entrevistas promocionales, el director Michel Hazanavicius destacó que tuvo problemas para sacar adelante ‘The artist’. En un principio, nadie creía en ella. Una película muda y en blanco y negro era una rara avis, y venderla en el mercado constituía un problema, cuando paradójicamente esas características son su marca diferencial y los elementos que han conquistado a los aficionados. Los fervorosos aplausos que se llevó en el Festival de San Sebastián, donde se presentó fuera de concurso, fueron un indicativo de la capacidad para emocionar de esta producción francesa. Los comentarios positivos a la salida de las salas han hecho el resto para animar a los escépticos. Diez nominaciones a los premios Óscar (película, director, actor, actriz secundaria, guión original, fotografía, música, vestuario, edición y dirección artística) atestiguan el éxito de ‘The artist’, la sensación de 2011. Un sentido homenaje a los orígenes del séptimo arte y una experiencia cinéfila como las de antes.

En 1927, George Valentin (Jean Dujardin) es la estrella cinematográfica del momento. Los largometrajes mudos que protagoniza encandilan al público, por lo que la prensa sigue su vida con ávido interés. Con la irrupción del sonido, su situación cambia y comienza su caída en desgracia. Valentin no acepta los nuevos tiempos y produce en solitario un nuevo trabajo mudo, una decisión profesional que, junto al crack de 1929, le lleva a la ruina. El actor, con la única compañía de su inseparable perro Uggy, entrará en depresión y pondrá en riesgo su vida. En el lado opuesto, Peppy Miller (Bérénice Bejo), que cuando él estaba en la cima era tan solo una aspirante a actriz, se ha convertido en la celebridad de Hollywood. Ambos están destinados a encontrarse.

‘The artist’ es pura magia, una delicia. La historia es previsible, pero no importa. Cuenta con escenas emotivas y maravillosas (no faltan guiños al cine sonoro) y se apoya en la espléndida labor de los actores, con un dominio del lenguaje no verbal. Los gestos dicen más que las palabras. Dujardin arrolla con su carisma y la argentina Bejo enamora con sus cálidas miradas, incluso el perro Uggy derrocha simpatía. También hay que destacar el apartado técnico y la exquisita banda sonora. Al levantarse de la butaca, los espectadores se percatan de que, más que una película, han visto un clásico.

Lo mejor: el carisma de Jean Dujardin, la magia que desprenden sus escenas.

Lo peor: una historia en el fondo previsible.

Puntuación: 8,5/10

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5 comentarios en “‘The artist’”

  1. Estoy de acuerdo en que es previsible, pero prácticamente todas lo eran entonces, y están haciendo un homenaje al cine de los años 20. No puede no ser previsible y, sin embargo, es del todo imprevisible, por lo que tiene de rareza hacer una peli muda hoy. Además de las interpretaciones, destacaría entre lo mejor algo de lo que no me di cuenta hasta que salí del cine: solo te das ceunta de que no hablan los diez primeros minutos. Después, estás tan metido que ni te enteras.

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